Pasados los fastos del 8.M, un año más las diversas diversiones y manifestaciones convocadas por el feminismo oficial del gobierno y sus acólitos, que no real tuvieron más demagogia que democracia, más hipocresía que reivindicación, más división que solidaridad, más guerra que feminismo y menos participación que vocerío. Apenas 24.000 personas asistieron a la marcha de la Comisión 8-M, con datos de la Delegación del Gobierno, un dato que contrasta con las concentraciones multitudinarias previas a la pandemia, cuando se llegaron a registrar hasta 375.000 manifestantes en 2019.
Todo un síntoma de la desafección de las mujeres, y de los españoles en general mayoritariamente partidarios de la igual de derechos y deberes, que no de la política de hostilidad y demonización de sexos que promueve y práctica este Gobierno de Sánchez y el sanchismo, basada como en todo en la propaganda para tapar las incapacidades de gestión cuyas consecuencias han sido una degradación de las condiciones de vida y de equiparación social de las mujeres españolas.
No en vano estos días hemos conocido que España ha caído 20 puntos en un estudio que recoge el índice de países seguros para la mujer en el que se muestra que España ha caído del puesto 5 al 25 en el ranking elaborado por el Instituto para la Mujer, la Paz y la Seguridad de la Universidad de Georgetown (GIWPS, por sus siglas en inglés), quedando por detrás de países como Eslovenia; Lituania; Canadá; Letonia; Singapur; Suiza; Emiratos Árabes Unidos.
Una España donde n los delitos contra la libertad sexual, han crecido un 85,2%, desde la llegada de Sánchez al Gobierno, pasando de 11.692 a 21.659 casos. Dentro de esta categoría, las agresiones sexuales con penetración han experimentado un incremento exponencial del 286,7%, de 1.387 a 5.363, mientras que el resto de delitos sexuales subieron un 58,1%, hasta los 16.296.
Donde Las violaciones de las órdenes de alejamiento aumentaron un 50% con respecto a 2020 por la chapuza de los fallos ocurridos durante meses en los dispositivos electrónicos de las mujeres amenazadas y maltratadas además del archivo provisional de ciertas causas judiciales. Donde diez mujeres han sido asesinadas por su maltratador en el primer mes y medio de 2026, una cada cinco días y el peor dato en décadas, pese a que la mayoría de ellas, un 60 %, lo había denunciado y la mitad tenía una orden de protección en vigor. Y donde la ley del “sólo el sí es sí” ha permitido al menos 126 excarcelaciones y más de 1.200 rebajas de penas de violadores.
Y mientras la seguridad, la protección y la igualdad de las mujeres empeora el Ministerio de Igualdad de la ministra Ana Redondo, la hooligan del “la igualdad es mucho más erótica que la imposición machista. Mola más” , se ha gastado durante el año 2025 más de 482,3 millones de euros, el 95,9% de su presupuesto total que supera los 500 millones de euros en actuaciones en programas y subvenciones incluyendo 1,6 millones de euros para su campaña publicitaria “Por huevos” con la participación del actor Paco León.
Y esto ocurre con el que se autoproclama el gobierno más feminista de la Historia. El gobierno y el partido que voto contra la prohibición del burka, que calla ante la degradación y los asesinatos de mujeres en Irán de las prostitutos de Ábalos y el Tito Berni, las denuncias de los abusos sexuales en Moncloa de Paco Salazar, del alcalde de Almussafes y vicesecretario provincial del partido socialista de Valencia, Toni González, del alcalde de Monforte de Lemos, José Tomé Roca o de las saunas y prostíbulos del suegro del presidente del Gobierno, entre otros aconteceres varios del entorno. Por sus hechos los conoceréis que dice sabiamente el refranero.
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