La trampa del déficit

23/04/2026

José Mª Triper.

No seré yo quien niegue que el dato del déficit público, que conocimos la semana última, es un buen dato. Efectivamente, el déficit del conjunto de las administraciones públicas ha cerrado 2025 en el 2,18% del PIB, situándose en 36.780 millones de euros. Una cifra en siete décimas inferior a la de 2024, cuando se cerró el ejercicio en el 2,86%, lo que supone una reducción de 8.811 millones de euros y el mejor resultado desde la crisis financiera de 2008. Además de que permite cumplir con los mandatos de la UE.

No obstante conviene matiza que  este dato no tiene en cuenta el impacto asociado a la DANA que, de incluirlo, el déficit se elevaría hasta el 2,39% del PIB, el equivalente a 40.330 millones, lo que también sería un excelente resultado

Claro que sí de la superficie del suelo visible rascamos al contenido del subsuelo vemos como los cimientos del flamante edificio están afectados por aluminosis y carecen de soportes sólidos. Así, tres son los elementos básicos sobre los que se sustenta la contención del déficit: el récord de recaudación fiscal, el crecimiento del PIB y el aumento del empleo.

Pero si entramos a considerar los pormenores de cada uno de ellos vemos como a pesar  del máximo histórico en ingresos tributarios de 325.356 millones de euros en términos de caja en 2025 con un incremento interanual del 10,4%, las cuentas públicas de España siguen en números rojos. Eso con el añadido de que la política fiscal confiscatoria y abusiva de este gobierno está desencadenando el empobrecimiento de las clases medias, que en este país hay 12,1 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión con sus repercusiones sobre la recaudación de IRPF y que España es el segundo país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que más capacidad de compra ha perdido en los últimos tiempos, lo que amenaza con afectar el consumo y la recaudación por IVA. Circunstancia agravada, además, por el impacto inflacionario de la guerra de Irán.

Récord de ingresos fiscales que tampoco bastan para cubrir el derroche de 36.870 millones de gasto público, la mayor parte no en inversión o a cambiar el tejido productivo sino en subvenciones y asesores.

Respecto al alza del PIB, repetir una vez más que el crecimiento de nuestro Producto Interior Bruto está dopado por la llegada de los fondos europeos, los resultados del turismo y el aumento de la población. Pero los fondos europeos se acaban este año y no se han utilizado para mejorar y cambiar nuestro sistema productivo. Que el turismo da ya síntomas de agotamiento y que se va a ver seriamente afectado por el encarecimiento de los combustibles y de los precios en general, y por las recomendaciones de la Comisión de Europa de reducir los desplazamientos y viajes.

Y si nos centramos en la población y en el empleo se observa que este crecimiento poblacional se deriva exclusivamente de la emigración, con una mayoría de personas con escasa cualificación y que redunda en empleos precarios y bajos salarios. Precariedad que reflejan mes a mes los datos del mercado laboral del SEPE, y que en el caso del pasado enero muestran que con la firma de 1.163.555 contratos de trabajo de los que 484.295 aparecen como indefinidos el paro aumentó en más de 30.009 personas.¿Cuánto duran esos contrato? Son los contratos cerilla, contratos indefinidos de corta, cortísima duración que no garantizan tener un empleo estable ni poder llegar a fin de mes.

De hecho hoy el 11 % de los trabajadores españoles, unos 3 millones de personas, sigue en riesgo de pobreza con datos de la oficina europea de estadísticas Eurostat que  sitúa a España como el tercer país con más trabajadores pobres de toda la UE, solo por detrás de Luxemburgo y Bulgaria. Recordar que en la Unión Europea, se considera trabajador pobre a quien tiene ingresos inferiores al 60 % de la mediana nacional después de impuestos y transferencias sociales.

Y todo esto con una deuda pública que cerró el año 2025 con un récord histórico anual de 1,698 billones de euros, 77.652 millones más que un año antes. Pues eso que buen dato de déficit, sí; pero como dice el refranero no es oro todo lo que reluce ni todo lo que parece ser maravilloso o cierto resulta después realmente serlo.

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