Tras el intento de atentado contra Donald Trump es oportuno hacer una serie de reflexiones sobre lo sucedido. Por un lado, los sistemas de seguridad, en segundo lugar sobre el protocolo y en tercero sobre la facilidad de poseer armas en los Estados Unidos.
Contrasta el espectacular despliegue de seguridad que rodea a cualquier actividad del presidente estadounidense con las inmensas lagunas que se les escaparon. Es elemental que lo primero que han de hacer es saber quién está alojado en el hotel, no sólo preocupase de los engorrosos registros de los que entran y salen. Era público y notorio que en el hotel Hilton se celebra el encuentro del presidente con los medios de comunicación. Era previsible que controlaran el personal asistente, pero “se les olvidó” algo tan elemental de controlar las personas alojadas en este establecimiento, con lo que “el enemigo ya estaba dentro”, aunque también es cierto que las posibilidades que el terrorista llegara a la sala de actos era mínima por no decir nula.
Segunda chapuza. Todos los servicios de protocolo señalan que el presidente (o rey según el caso) y el heredero o el posible sucesor no pueden viajar juntos ni compartir actos públicos. En el hotel de Washington estaba no sólo el presidente, sino también el vicepresidente, medio gobierno y numerosos cargos públicos. En caso de que el atentado hubiera tenido éxito todo el gobierno estaba decapitado y sin normas claras para designar el sucesor. Es una medida de prudencia elemental.
Tercer punto, la facilidad que cualquier ciudadano en Estados Unidos puede tener un arma, incluso de gran calibre. La férrea defensa de este derecho que hacen influyentes sectores de la sociedad propicie que con una relativa frecuencia este derecho no sirva para la defensa propia si no para realizar masacres, bien sea en centros escolares, actividades culturales o cualquier otro evento. Sin embargo, nadie se ha atrevido a ejercer un riguroso control sobre la venta de armas, y en la sociedad americana, como en cualquier otra, hay gente para todo, pero hay sitio que ofrecen más posibilidades de realizar matanzas.
Afortunadamente, esta vez todo quedó en un susto, pero me temo que los poderes fácticos no se molestarán en tomar drásticas medidas.
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