The Stranglers aún aprietan gargantas

18/06/2026

Luis Picabia. La banda inglesa trabaja en nuevo álbum, el número 19 de estudio en su carrera, y anuncia gira, cuando cumple 52 años de vida.

Poca broma con los Stranglers. Que su edad no te haga confiarte y pensar que no son peligrosos. Aún constituyen una amenaza con sus álbumes y directos y aprietan con manos fuertes gargantas, oídos y corazones. Cumplen cincuenta y dos años de existencia inquietante y de música asesina y arriesgada y sus instrumentos todavía echan fuego. Trabajan en nuevo álbum, que sería el número diecinueve y anuncian giras para este año y el próximo.

Su existencia ha estado cargada de vaivenes, de estar arriba y abajo de la ola de la fama. Esa sucesión de altibajos ha traído consigo una noria de emociones, a veces mejores, a veces peores pero siempre con calidad marca de la casa. Han estado en el trono de los grandes y en ocasiones han tocado fondo, conociendo las cloacas de la industria y de las drogas, pero siempre con capacidad de resurgir. Cómo en estos días, en los que agotan las entradas de todos los conciertos anunciados.

Combo todo terreno

Desde 1974 a 2026… “y más allá”, que diría un héroe de ficción, han demostrado ser un combo todo terreno introduciéndose en terrenos musicales como el punk (telonearon, en sus inicios, a Ramones y Patti Smith), el rock clásico, el progresivo, el post punk, la new wave, el pop barroco, la psicodelia, el garage-rock, el gótico y mucho más. Eso ha llevado a confundir a críticos, departamentos de marketing, periodistas e incluso a parte de sus seguidores salvando el núcleo duro de sus fans más acérrimos.

Lealtad canina

Un núcleo numeroso y muy fiel que se ha mantenido con lealtad canina cerca de la banda a pesar de sus traspiés y sus problemas internos. La causa: los problemas de egos entre los dos líderes de la banda: Hugh Cornwell, cantante y guitarrista y Jean Jacques Burnel, segunda voz y bajista. Tras varios choques virulentos, Hugh Cornwell emprendió, en 1990, una exitosa carrera en solitario en la que lleva editados ya diez álbumes. Además ha dejado a un lado las drogas, las mismas que le llevaron a la cárcel en 1980.

Siempre han mantenido una cierta línea de cohesión y solidez, música con cuerpo, con sabor fuerte, concentrado y con matices exquisitos y, en ocasiones, con tintes picantes. Recordemos, por ejemplo, la polémica que trajo consigo la publicación de su segundo single, “Peaches” contenido en el primer álbum “IV. Rattus Norvegicus” (uno de los mejores debuts de la historia). La canción “Peaches” fue prohibida en la mayoría de las emisoras de radio y televisión británicas. Fue calificada de provocación sexual por utilizar la palabra “clítoris”. Nada mejor como publicidad y como ayuda para las ventas.

Clítoris versus bikini

Luego maniobraron con inteligencia y editaron una nueva versión en la que sustituyeron “clitoris” por “bikini”, con lo que las ventas se duplicaron, porque todos sus adeptos y seguidores querían ambas versiones. Todo ello llevó a que su bajista J.J. Burnel afirmara que era “muy alarmante que Stranglers se convirtieran  en una institución británica, a pesar de todo. Sin embargo, todas las instituciones  merecen ser cuestionadas y desmontadas”. Menos mal que no ha sido así en vuestro caso, Jean Jacques.

 

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