La semana pasada, los mercados bursátiles mundiales sufrieron una caída liderada por las grandes tecnológicas. El retroceso se debió a una clara disminución del apetito por el riesgo.
Este entorno dio a los inversores en divisas un motivo adicional para refugiarse en activos refugio, con el dólar estadounidense a la cabeza y el franco suizo siguiéndole de cerca. Los movimientos, sin embargo, fueron en general contenidos. Los precios del petróleo siguen cayendo a medida que se disipa el temor a una escasez de suministro y los mercados spot parecen bien abastecidos. Las violaciones mutuas del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no han ayudado a impulsar los precios del crudo, mientras que persisten discrepancias evidentes entre ambas partes sobre los términos realmente acordados. En cualquier caso, los inversores parecen dispuestos a pasar por alto el aún turbulento desenlace del conflicto.
Esta semana la atención se centrará en los datos macroeconómicos. En Estados Unidos es la «semana del empleo»: se publicarán varios indicadores clave del mercado laboral que culminarán el jueves con el informe de empleo de junio, adelantado un día por la festividad del 4 de julio. Los mercados esperan un ligero retroceso en la creación de empleo respecto a los últimos tres meses, aunque en niveles aún compatibles con un mercado laboral sólido. En la zona euro, el miércoles se publicará la inflación preliminar de junio. Se anticipa que el impacto positivo de la caída de los precios energéticos se refleje tanto en el índice general como en el subyacente. En el Reino Unido, toda la atención estará puesta en la elección por Andy Burnham de su ministro de Hacienda, que será indicativo de su nivel de compromiso con las normas fiscales.
EUR
Los índices PMI de actividad empresarial de junio se recuperaron hasta niveles que, en los últimos tiempos, han sido compatibles con un crecimiento moderado, en torno al 1 % anual. Mantenemos una visión optimista sobre la estabilización del crecimiento de la zona euro en la segunda mitad del año. La bajada de los precios de la energía constituye un factor estructural positivo para el bloque, que debería contribuir a aliviar las presiones inflacionistas y a aumentar la renta disponible de los hogares. Asimismo, confiamos en que la implantación gradual del paquete de estímulos alemán empiece a impulsar modestamente estas cifras, aunque el efecto multiplicador del gasto en infraestructuras suele tardar en materializarse y resulta difícil de apreciar en los datos a corto plazo.
Los datos de inflación de esta semana deberían suponer un cierto alivio para el BCE. Lo más relevante para los mercados, sin embargo, serán los numerosos discursos y comunicaciones que tendrán lugar en el foro anual del BCE en Sintra, Portugal. Los mercados de swaps siguen descontando en gran medida una nueva subida de tipos de 25 puntos básicos por parte del BCE en septiembre. No estamos de ningún modo convencidos de que se vaya a producir.
USD
Las sorpresas positivas de la semana pasada (PMI, PIB, gasto personal y pedidos de bienes duraderos) sugieren que la economía estadounidense sigue avanzando con solidez, respaldada por una inversión robusta, aunque no toda impulsada por la inteligencia artificial. Esto refuerza también la idea de que la economía europea sufrirá un impacto más prolongado por el conflicto que la estadounidense, que está mostrando una notable resiliencia ante el encarecimiento de los precios energéticos.
La verdadera prueba llega esta semana con la publicación, este jueves, de los datos de empleo de junio, adelantados por la festividad del Día de la Independencia. En un contexto en el que el presidente del FOMC, Kevin Warsh, se ha comprometido a reducir significativamente la información y las orientaciones prospectivas que la Reserva Federal proporciona a los mercados, datos como las nóminas no agrícolas de esta semana adquieren una importancia aún mayor. El consenso apunta a una creación neta de empleo de alrededor de 114.000 puestos. Aunque supone una desaceleración respecto al mes anterior, seguiría siendo suficiente para sostener el ritmo de crecimiento de la población activa.
GBP
La libra esterlina sigue comportándose relativamente bien frente a otras divisas europeas y, por el momento, no se ha aplicado ninguna prima de riesgo fiscal adicional. Esto sugiere dos cosas: que los mercados están aliviados de que no se haya producido una contienda prolongada por el liderazgo británico y que se está tomando en serio el respeto manifestado por Andy Burnham hacia las normas fiscales del Reino Unido. Consideramos, no obstante, que los inversores están siendo excesivamente indulgentes y no están descontando adecuadamente la presión que la izquierda del Partido Laborista ejercerá para aumentar el gasto público, ya sea mediante una mayor carga fiscal a las empresas o a través de una mayor emisión de deuda.
Aunque se publicarán pocos datos económicos, esta semana debería constituir una prueba clave para validar esta hipótesis. La atención se centra en el número 11 de Downing Street y la identidad del próximo ministro de Hacienda. El optimismo inicial generado por la posibilidad de que Wes Streeting, de centroizquierda, pudiera ocupar el cargo se ha desvanecido ante los informes que apuntan a que el secretario de Energía y exlíder laborista Ed Miliband es ahora el favorito. Consideramos que esto es negativo para la libra, ya que Miliband aboga por una política fiscal más flexible, una agenda industrial verde y un Estado más intervencionista. En cualquier caso, vemos poco margen para una apreciación adicional de la libra frente al euro.
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