Mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán no finalice, el precio del crudo, y con ello el de los carburantes, seguirá fluctuando, dependiendo del momento que atraviese el conflicto bélico. Desde el 28 de febrero en que tuvo lugar el ataque de los estadounidenses sobre el país árabe, uno de los mayores productores de petróleo y por cuyo estrecho (Ormuz) se desplazan gran parte de los petroleros que surten a Europa de crudo, el barril de Brent ha ido variando su precio, llegando a superar los 100 dólares. Tras un periodo de tregua de cerca de un mes, el precio del barril llegó a rebajarse hasta sus niveles anteriores a la guerra, pero durante el verano y con el conflicto nuevamente en pleno auge, el precio del crudo ha vuelto a superar todos los niveles y este jueves ronda los 93 dólares del barril.

Imagen de archivo
Esta evolución caótica del precio del petróleo se ha visto ampliamente reflejada en los precios de los combustibles de cada país. En el caso de España, ya van siete semanas consecutivas con el precio al alza y los carburantes acumulan hasta el 21,5% de encarecimiento, agravado su precio por la desaparición de las ayudas del Gobierno, que habían supuesto una rebaja del IVA del 21% al 10%. Pero desde principios de julio (cuando se pensaba que la guerra iba a terminar) la situación bélica ha dado un vuelco. El precio que aparece en los surtidores así lo demuestran.
Por un lado, el litro de diésel, se ha vuelto a incrementar esta última semana un 0,38% con respecto a la anterior, y se ha situado en los 1,828 euros de media. Se trata del precio más elevado desde abril de este año. Y, por el otro, el litro de gasolina se ha situado en los 1,705 euros de media, lo que supone un nuevo incremento, del 0,17% con respecto a la semana anterior, de acuerdo con los datos recogidos por el Boletín Petrolero de la Unión Europea, que aparecen en la web de Europa Press.
A la vista de estos últimos avances semanales, el litro de gasoil acumula una subida del 21,5% y el de gasolina del 18,5% desde que desapareció la rebaja del IVA. Las medidas de rebajar 15 céntimos del impuesto especial de hidrocarburos en julio; y 10 céntimos por litro en agosto no ha frenado el alza de los carburantes que ya se ha dejado notar en la subida de la inflación de julio (hasta el 3,6%). A la vista de estas subidas, el Gobierno ha optado por elevar a 20 céntimos por litro la rebaja para septiembre en el caso del diésel. Ya se verán sus efectos.
De momento, el único efecto real es el que afecta al bolsillo de los consumidores. Esta semana, llenar un depósitio de diésel de 55 litros cuesta 100,54 euros, que comparado con lo que se pagaba en la penúltima semana de agosto de 2025, supone abonar 22,77 euros más. Y en el caso del depósito de gasolina, el coste es de 93,77 euros, casi 12,4 euros que hace un año.
Justo estas subidas se producen en la época en que más desplazamientos se producen por toda España. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha calculado que durante todo el periodo estival habrá unos 54,5 millones de desplazamientos de largo recorrido.
Los carburantes en España aun están lejos de los máximos registrados en 2022, aunque semana tras semana se van acercando más a los 2,141 euros que en aquel año alcanzó el litro de gasolina y de los 2,1 euros del litro de diésel.
De momento, los surtidores españoles siguen refljeando precios inferiores a la media europea, cuya gasolina sin plomo de 95 octanos ve vende a 1,923 euros el litro de media (2,008 euros de media en la Eurozona), mientras el litro de diesel se vende por encima de los 2 euros, en concreto a 2,003 euros en la UE, y 2,088 euros en la zona euro.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.