Tras un mes de relativa tranquilidad, Estados Unidos e Irán han retomado las hostilidades, propinándose ataques mutuos en las últimas horas. El precio del Brent recupera así la tendencia alcista, cotizando nuevamente por encima de los 90 $ por barril, mientras que el dólar mantiene gran parte de las ganancias proporcionadas por el mensaje hawkish de Warsh en Jackson Hole el viernes pasado.
Esta semana, todas las miradas están puestas en los datos de nóminas no agrícolas que se publicarán este viernes en Estados Unidos. Si se confirman las expectativas de creación de empleo, podríamos observar una mayor consolidación de las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal en su reunión de septiembre.
EUR
Las actas de la última reunión de política monetaria, publicadas la semana pasada, no han alterado las expectativas de una probable subida de tipos en la próxima reunión de septiembre, algo que el mercado ya ha descontado por completo. Dado que los futuros del gas natural europeo siguen marcando máximos multianuales, que la guerra de Irán ha vuelto a adquirir una dimensión cinética y que la economía de la eurozona sigue mostrando una resiliencia sorprendente, no vemos motivos para que el Banco Central Europeo sorprenda al mercado manteniendo los tipos de interés intactos.
En tanto que las expectativas de inflación a largo plazo siguen ancladas y no hemos observado aún efectos de segunda ronda, creemos que esta segunda subida, al igual que la primera, está dirigida a preservar la credibilidad de la institución y a prevenir una propagación inflacionaria a los componentes no volátiles. Esto no quiere decir, de ningún modo, que la economía se esté sobreacelerando y que el nivel de crecimiento exija unas condiciones monetarias restrictivas. Estaremos atentos esta semana al dato de inflación que podría acabar de confirmar esa subida de tipos.
USD
Aunque las dudas son mayores con respecto a la decisión que tomará la Reserva Federal en su reunión de septiembre, las expectativas del mercado también han aumentado en las últimas semanas, especialmente tras el simposio de Jackson Hole celebrado la semana pasada. En dicha reunión, el presidente Warsh lanzó un mensaje claramente hawkish al mercado: si las presiones inflacionarias no se suavizan, la Fed deberá actuar. Desde entonces, las probabilidades de que se produzca dicha subida de tipos han aumentado hasta el 60 %, lo que mantendrá en vilo al mercado si la balanza no se inclina hacia un lado u otro antes de la reunión.
En este sentido, los datos de las nóminas no agrícolas que se publicarán este viernes serán fundamentales. Se espera una creación de 50.000 puestos de trabajo en agosto, lo que, de confirmarse, aumentaría aún más las expectativas de un endurecimiento monetario y, por ende, podría dar un cierto impulso al billete verde.
GBP
EUR/GBP ha cotizado relativamente estable en una semana especialmente tranquila en el Reino Unido y ausente de publicaciones económicas. Dicho esto, la economía británica parece abocada a una desaceleración en la segunda mitad del año, el mercado laboral sigue debilitándose y prevemos que los Presupuestos de otoño reavivarán las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Tampoco creemos que el Banco de Inglaterra vaya a subir los tipos en el ciclo actual, dado que la inflación parece estar controlada y que la holgura del mercado laboral debería evitar que emergan efectos de segunda ronda.
Esta semana también destacará por la ausencia de publicaciones económicas de especial relevancia, aunque estaremos atentos a las comunicaciones que emitirá distintos miembros del Banco de Inglaterra a lo largo de la semana.
JPY
De momento, los 96.000 millones de dólares gastados por las autoridades niponas este mes para frenar la depreciación del yen están dando escasos frutos, ya que la moneda ha perdido gran parte de las ganancias derivadas de la intervención. Las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre, la reanudación de las hostilidades entre EE. UU. e Irán y el consiguiente repunte del Brent están haciendo un flaco favor a la divisa nipona.
A corto plazo, el único consuelo para los tenedores de yenes es la próxima reunión de política monetaria del Banco de Japón, que se celebrará el 18 de septiembre. Creemos que las condiciones inflacionarias permitirán que el banco central efectúe por fin una nueva subida de tipos que podría frenar en cierta medida la depreciación del yen. Este probablemente haya sido un requisito impuesto por Washington al intervenir conjuntamente con Tokio en el mercado cambiario japonés. Esta semana, no se prevén publicaciones económicas de relevancia en Japón, por lo que el desplazaremos nuestra atención al precio del crudo y los datos de empleo estadounidenses.
CNY
El yuan continúa su tendencia alcista a pesar de que los datos de actividad económica siguen mostrando una gran debilidad doméstica. Los PMI de agosto recopilados por el Instituto Nacional de Estadística chino siguen apuntando a una contracción tanto del sector manufacturero como del de servicios, aunque menor de lo esperado (49,8 frente a 49,7).
Mientras tanto, las tensiones comerciales entre Estados Unidos e Irán vuelven a estar a flor de piel después de que la Administración estadounidense amenazara este mes con imponer sanciones a los países que proporcionen algún tipo de apoyo económico o comercial al régimen iraní. En lo que queda de semana, estaremos pendientes de los PMI elaborados por RatingDog.
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