El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido por unanimidad subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos. En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,50%, el 2,65% y el 2,90%, respectivamente, con efectos a partir del 16 de septiembre de 2026, según ha informado el Banco de España.

Christine Lagarde
(Imagen de archivo)
Esta subida no pilla por sorpresa ya que expertos, banqueros y economistas daban por segura esta subida. La razón esgrimida por el BCE es el conflicto en Oriente Próximo, que continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado. De ahí, que los responsables de la política monetaria sustenten su decisión en el compromiso de definir una política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en el objetivo del 2 % a medio plazo.
El escenario de referencia de las nuevas proyecciones de los expertos del BCE sitúa la inflación general en un promedio del 3,0 % en 2026, del 2,5 % en 2027 y del 2,1 % en 2028, y la inflación, excluidos la energía y los alimentos, en el 2,5 % en 2026, el 2,6 % en 2027 y el 2,3 % en 2028. En comparación con junio, la proyección de referencia para la inflación en 2026 no ha variado, pero se ha revisado al alza para 2027 y 2028. La proyección de referencia para el crecimiento económico se sitúa en el 0,9 % en 2026, el 1,4 % en 2027 y el 1,5% en 2028. Esta revisión al alza para 2026 y 2027 refleja principalmente una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada.
Las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Los escenarios actualizados elaborados por los expertos del BCE muestran una amplia variedad de resultados para el crecimiento y para la inflación en función de los diferentes supuestos sobre la intensidad y la duración de la perturbación energética, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta.
En este sentido, Christine Lagarde, la presidenta del BCE, ha confirmado que la inflación “se mantendrá muy por encima del objetivo” del 2% hasta la primera mitad de 2027, debido al impacto sobre los precios energéticos (el precio del barril Brent de petróleo ha superado los 105 dólares este jueves) de la guerra con Irán y a la invasión rusa de Ucrania, mientras que los riesgos para las perspectivas de crecimiento “son a la baja”.
No obstante, Lagarde ha destacado también que los precios de los alimentos se hayan mantenido relativamente estables (la inflación de los alimentos se situó en el 1,2% en agosto). Lagarde ha argumentado que “costes como el transporte y la mano de obra apenas han variado” en el sector de los alimentos procesados.
Con la decisión de este jueves, el Consejo de Gobierno sigue estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.
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