El síndrome del estado fallido  

16/09/2026

José Mª Triper.

La teoría política define un Estado fallido como el Estado que ha perdido su capacidad para cumplir funciones fundamentales de seguridad y desarrollo, careciendo de un control efectivo sobre su territorio y fronteras. Entre las características comunes de un Estado fallido se incluyen un gobierno incapaz de recaudar impuestoshacer cumplir la ley, garantizar la seguridadcontrolar el territorio, dotar de personal a los cargos políticos o civiles y proyectar, mantener y ampliar las infraestructuras. Cuando esto sucede, es mucho más probable que se produzca la anomia social y sus consecuencias como la corrupción y la delincuencia.

De acuerdo con esta definición España no es todavía un estado fallido, pero se le aproxima mucho y aceleradamente. Con un gobierno incapacitado para gobernar, sin mayoría parlamentaria, sometido al chantaje permanente de sus socios independentistas y herederos de los terroristas, sin Presupuestos del Estado ya por cuarto año consecutivo, incumpliendo la Constitución y la práctica democrática.

Un Gobierno que lleva años en parálisis, que coloniza las instituciones, que ha convertido las infraestructuras ferroviarias y las carreteras en un caos que multiplica las víctimas mortales, desprestigiado internacionalmente, aislado de las potencias democráticas y vinculado a las dictaduras de América Latina, China y al régimen sanguinario de los ayatolás en Irán.

Y con un presidente rodeado por el fango de las condenas, procesos y denuncias de corrupción de su entorno familiar y sus más directos colaborades en el gobierno y el partido. Que se humilla y humilla a España ante las ambiciones territoriales de Marruecos, incapaz de proteger sus fronteras territoriales de las invasiones migratorias, que en el caso Ceuta ha demostrado su nulidad para resolver una gran crisis de Estado en la que han fallado la prevención, la solución y las respuestas, actuando más como vasallo de un rey extranjero que en defensa de los intereses nacionales.

Un Presidente que disfruta de unas lujosas vacaciones mientras el país arde por los cuatro costados, que miente en sede parlamentaria y a los ciudadanos, que ha empobrecido a las clases medias, que lidera el desempleo de la Unión Europea y con más de 12 millones de personas en riesgo de exclusión es también el líder europeo de la pobreza y la pobreza infantil y que ha contaminado la economía de inseguridad jurídica e inestabilidad y el mercado laboral de precariedad, temporalidad y bajos salarios, hasta el punto de que en la España del sanchismo hoy tener un contrato fijo no significa tener un empleo estable ni poder llegar a fin de mes.

Y con este panorama de un gobierno en situación de fallo sistémico permanente el primer partido de la oposición, la en teoría alternativa, ni convence ni despega. Sigue anclado en la horquilla de los 140 diputados, escaño arriba escaño abajo y obligado a depender de Vox.

Pendientes de definir que quieren ser de mayor, si socialdemócrata, conservador o liberal, la actual cúpula del Partido Popular sigue adoleciendo de nitidez en el mensaje, de imagen y carisma en la mayoría de sus portavoces, no tiene estrategia política y de comunicación definidas y, sobre todo carece de convicción, de iniciativa y de relato. Siempre a remolque de las fabulaciones del Gobierno Incapaz de desmontar la ficción gubernamental sobre la economía y de poner de manifiesto la disparidad entre las dopadas cifras macro y la realidad social de las familias y las empresas españolas.  Sin la contundencia suficiente para insistir hasta la saciedad sobre el empobrecimiento general, la agonía de las clases medias, el récord real del desempleo, la precariedad del mercado de trabajo, la degradación de un país que lidera la pobreza infantil de la UE, o las falsas promesas sobre vivienda e inflación, mientras los españoles pagan los impuestos más altos de la historia y tienen los peores servicios de la historia. ¡Ojo a lo que ha pasado con el triunfo arrollador de la extrema derecha en Alemania!

Si España no es hoy un estado fallido, todavía, es gracias a la labor encomiable de jueces, policías, guardias civiles y periodistas independientes, además de la figura del Rey Felipe VI, a la que la perversidad de Sánchez pretende utilizar ahora en su estrategia de polarización política. Nos estamos jugando la democracia, nos estamos jugando España y la sociedad civil anestesiada.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.