De un tiempo a esta parte es costumbre ante unas elecciones que determinados partidos cuestionen la limpieza del fraude electoral. Maestro en esta treta es Donald Trump, que ha sido capaz de llevar sus denuncias a extremos insospechados. Lo hizo cuando perdió las elecciones con Biden y lo volvió a hacer cuando se enfrentó con Kamala Harris. En el primer caso es conocido la que armó no reconociendo el resultado electoral. Curiosamente en las elecciones que ganó no tuvo ninguna objeción en la limpieza del proceso.
Ahora la derecha extrema y la extrema derecha alzan su voz por hipotéticos fraudes en el voto por correo y por el aumento del censo electoral por la ley de nietos. Sobre este supuesto curiosamente no hacen ninguna referencia a las dificultades que tienen los ciudadanos españoles que residen en el extranjero para poder ejercer su derecho al voto.
Es una constante las denuncias de estos ciudadanos que tras realizar la petición del voto en los respectivos consulados o embajadas no les llegan las papeletas en muchos casos hasta que se han celebrado los comicios lo que les es imposible votar. Estas denuncias que se repiten en cada elección son replicadas con promesas de que en elecciones futuras esta disfunción se solucionará. Sin embargo no parece que los partidos, muy preocupados por la ley de nietos, se olvidan de los problemas de aquellos ciudadanos que nadie cuestiona su derecho tienen todo el derecho a votar y que la burocracia lo hace imposible.
Y por una vez voy a hablar de un problema personal. Durante muchos procesos electorales no he podido votar. El diario en el que trabajaba -La Vanguardia- me enviaba a seguir un candidato por las españas durante la campaña electoral. Yo, censado en Barcelona, no podía votar presencialmente por que en la jornada electoral estaba en Madrid. “Pida el voto por correo” me sugerían. Bien, con la documentación en regla me plantaba en la oficina de correos. “Recibirá en unos días en su domicilio las papeletas para poder votar”. Cuando explicaba que la solución no me servía por que cada día estaba en una ciudad diferente y les ofrecía la alternativa que me la mandaran al hotel de Madrid decían que esto no era posible. O sea que me quedaba sin votar. En compensación el diario hacia las gestiones pertinentes para evitar que me designaran miembro de una mesa electoral.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.