El año 1976 fue importante para el mundo del rock por la aparición de varios discos esenciales. Recordemos el homónimo disco de debut de Ramones, punto de partida del punk; “Desire” uno de los grandes éxitos de Bob Dylan al contener “Hurricane” o “Station To station” de David Bowie y su vuelco hacia el funk. Todos muy celebrados.

La primera aparición del espíritu de Cream
Por desgracia, hay dos álbumes de 1976 poco recordados cuando, en realidad, supusieron la primera aparición del espíritu de Cream tras su disolución en 1968. Y es que en 1974, Ginger Baker el mejor batería de la historia del rock se unió a los hermanos Gurvitz, Adrian, enorme guitarrista y Paul, un gran bajo.
Si Ginger traía como bagaje una carrera excepcional al haber estado en Cream, Blind Faith y Ginger Baker Airforce; los Gurvitz no se quedaban cortos. De hecho habían triunfado en los sesenta con la canción “Race With The Devil” cuando militaban en su banda Gun. La verdad es que de casta les venía a los galgos pues su padre había sido manager de los Shadows.
Constelación elísea
El primer álbum de Baker Gurvitz Army, se tituló con el nombre de la banda. Y fue un magnifico disco que paso sin pena ni gloria. Pero no se amilanaron y poco tiempo después grabaron dos álbumes con escasa diferencia de tiempo: “Elysian Encounter” y “Hearts of Fire”. En el primero de estos dos discos, hay temas maravillosos como “The Artist”, una de las mejores y más desconocidas canciones del rock, con guitarras dobladas y percusión perfecta; “Remember”, un blues a la Jack Bruce manera; “The Gambler” o “The Key”, reggae magistral que cuenta con un juego de platillos y bombo inconmensurable.
Todo ello dio al encuentro de estos músicos un aire paradisiaco. Una constelación y experiencia elíseas. Al mejor batería de la historia del rock, Ginger Baker, a un guitarra de técnica perfecta, Adrian Gurvitz y a un bajista muy digno, se había unido Mr.Snips, intérprete de buena voz y poco éxito a pesar de haber cantado con bandas tan prometedoras como The Sharks, donde estaban Andy Fraser, mítico bajista de Free y Chris Spedding, mago de las seis cuerdas y acompañante de John Cale y Bryan Ferry, entre otros.
Vértigo y belleza
Baker Gurvitz Army terminaron su breve trayectoria con el álbum “Hearts Of Fire”, donde también aparecieron canciones meritorias con vértigo y brío como “Flying In and Out of Stardom”; delicias guitarrísticas como “Tracks Of My Live” o un soberbio blues llamado “Thirsty For The Blues”. Pero ninguna alcanzó su cima, ninguna la belleza, la emotividad y la fuerza de “The Artist”, canción que deberíais haceros el favor de escuchar al menos dos veces en vuestra vida. Digo dos, porque, en cuanto la escuches una vez, repetirás.

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