El ministro de Educación, José Ignacio Wert, propondrá este jueves a los consejeros autonómicos, si se cumplen las previsiones de la Conferencia Sectorial de Educación, que el Bachillerato tenga una duración de tres años, en lugar de los dos actuales. Alargar la duración de este tramo educativo, que no es obligatorio, ha sido el banderín de enganche del PP desde hace tiempo. Hace ahora dos años, el 19 de enero de 2010, durante una jornada educativa celebrada en Toledo, los populares ya dibujaron la idea, que posteriormente llevaron al programa electoral. El discurso de investidura del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, incluyó el compromiso de llevar a cabo el proyecto como instrumento para elevar la calidad y el nivel de formación de los estudiantes.
Pero, ¿cómo se hará? ¿A costa de qué?
A falta de mayor concreción y tomando como guía la mencionada reunión de Toledo y la indiscreción de algún consejero del ramo, sería a costa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que se compone de cuatro cursos, a la que se le restaría el último. El proyecto presentado en Toledo proponía organizar la Educación Secundaria en dos ciclos de tres años de duración cada uno: Secundaria General (entre 12 y 15 años) y Secundaria Superior (15 a 18 años), con dos vías Bachillerato y Formación Profesional. Sin embargo, los responsables educativos manejan también otro esbozo que mantiene la enseñanza obligatoria hasta los 16 años, lo que significa que a los 15 años, los alumnos deben decantarse por Bachillerato o por FP y seguir obligatoriamente ese primer curso en la opción elegida. Entonces, 4º de la ESO sería una vía mucho más estrecha y conflictiva que al actual porque no había posibilidad de modificar la elección, como sucede ahora.
También cabría la posibilidad de dejar la ESO como está y retrasar el acceso a la Universidad a los 19 años, tal como ocurre en algunos países europeos. Pero esta es una posibilidad que no encuentra demasiado eco ya que, además de retrasar la incorporación al mercado laboral, exigiría reestructuraciones más amplias y un aumento de recursos que, en tiempo de recortes, no parece muy factible.
Un estudio de CC.OO. cifra en 250 millones de euros el coste de concertar el Bachillerato, que está subvencionado con carácter general solo en la Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra y Baleares. Además, unos 150 centros de toda España procedentes de las antiguas filiales de institutos y de centros concertados de Formación Profesional (FP) se sostienen también con fondos públicos.
Sea como fuere, la necesidad de añadir un año al Bachillerato es compartida por casi toda la comunidad educativa porque dos años –dicen- son insuficientes y los alumnos llegan deficientemente preparados a los estudios superiores, pero las discrepancias surgen en la fórmula a adoptar.
Así CC.OO, UGT y la Confederación laica de Padres Ceapa rechazan que la medida se lleve a cabo a costa de 4º de la ESO porque supondría “segregar” a los alumnos un año antes, pervirtiendo el principio de equidad, e iniciar la extensión de los conciertos al Bachillerato. En parecidos términos se pronunció Alfredo Pérez Rubalcaba en el debate de investidura de Rajoy.
En relación con la eventual implantación del nuevo Bachillerato arañando un curso a la ESO, no son pocos los que se preguntan si por ley ese primer curso debe ser gratuito, también debe acogerse a los conciertos. Y después, si las familias carecen de recursos para financiar los dos restantes cursos en su integridad, ¿deberían salir a un centro público? ¿Se extendería la subvención a los dos cursos restantes de Bachillerato?
Y todo ello por no hablar de las enormes dificultades legales -una transformación como la proyectada tiene una enorme cantidad de aristas, obligaría a modificaciones, incluso legales, no solo del Bachillerato sino también de la ESO, la FP e incluso de la Universidad- y provocaría grandes alteraciones en la organización de los centros. Y todo ello, con elevados costes. Y estas son palabras mayores cuando en muchas comunidades autónomas los impagos a la concertada son fuente de conflictos.
Escuelas Católicas, organización mayoritaria en la enseñanza concertada y defensora de la generalización de los conciertos al Bachillerato, está a favor de “mejorar y reforzar” ese tramo de la enseñanza, de manera que “se le dote de los contenidos de calidad que tanto necesita”. Advierte, no obstante, que su mayor duración “en ningún caso debería ser a costa de 4º de la ESO para no interferir en la etapa de escolarización obligatoria. Se deberían articular fórmulas alternativas, bien trasformando 4º de ESO en un curso de orientación, tal y como proponía la LOCE a través de itinerarios, bien prolongando un año el Bachillerato”.
La Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), representativa asimismo en la concertada y también a favor de subvencionar el Bachillerato, considera “necesario incrementar la calidad de este nivel de enseñanza, por lo que está de acuerdo con el presidente del Gobierno en acometer una mejora, aunque para enjuiciarlo habrá que esperar a ver cómo se lleva a cabo esta”.
El sindicato estatal de profesores ANPE, con implantación muy relevante en la enseñanza pública, reitera que “ha defendido siempre la necesidad de ampliar la duración y el rigor del Bachillerato”, para equipar nuestro modelo al de “la mayoría de los países europeos precisamente por la relevancia de esta etapa educativa”. Entiende que “junto a estas nuevas medidas, será necesaria también establecer una evaluación rigurosa en todos los tramos educativos que deberá incluir una prueba general al finalizar el Bachillerato”. Y para que la FP no vuelva a ser la cenicienta del sistema, exige que este nivel “se convierta en una verdadera alternativa en el sistema formativo de los jóvenes”.
Ahora, 4º de la ESO tiene un carácter orientador, ya sea hacia el Bachillerato, la Formación Profesional o el mercado laboral. Los alumnos, a los 15 años pueden decidir si continúan por la vía del Bachillerato o por la de la Formación Profesional y cursar las asignaturas que mejor se adaptan a esas vías, además de otras comunes. No obstante, todos los que superen las exigencias establecidas obtendrán el título de Graduado en ESO. Cabe también la posibilidad de cambiar de opción.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.