Ya va siendo una costumbre que el mercado nos responda al día siguiente para bien o para mal. Ayer planteábamos que Wall Street no quería ceder pero que «la incógnita es saber si habrá algún acontecimiento que haga de espoleta y consiga que el S&P 500 supere con claridad la barrera de los 1.315 puntos al cierre«. Se acabaron las incógnitas. La chispa la ha encendido alguien a quien hace meses califiqué de pirómano pero que últimamente va demostrando unas tablas que no dejan de sorprenderme: Ben Bernanke.
El jefe de la Reserva Federal atajó la crisis imprimiendo dólares pero ahora parece más interesado en asegurarse de que la incipiente mejora de los datos macroeconómicos se traduce en crecimiento real de la economía, del que perciben los ciudadanos. Ahora, su obsesión se llama empleo y puede tenerla porque la Fed no limita su función a ser el vigía de la inflación, como el BCE, sino que también tiene entre sus funciones dinamizar el empleo.
Pues bien, Bernanke estima que en estos momentos debe transmitir un mensaje claro a los empresarios americanos: van a tener financiación barata durante mucho tiempo. Así, hoy ha ampliado su previsión temporal de tipos de interés cercanos al 0% hasta el 2014. Hasta ahora, la Fed había hablado de 2013 y el mercado se ha tomado la novedad como la noticia que estaba esperando.
Tiene gracia. A comienzos de la sesión solo Apple tiraba del mercado mientras los unos y los otros seguían hablando de Grecia como justificación para no ir hacia arriba ni hacia abajo. Pero fue hablar la Fed y nadie volvió a mencionar a Grecia, ni a Europa, ni a lo que ha dicho George Soros en Davos (por cierto, lleva razón). Nadie volvió a decir nada salvo para llamar a su broker y decirle el consabido ¡compra!
La explosión provocada por la Fed ha conseguido dos cosas fundamentales. De una parte, ha catapultado al S&P 500 a cerrar diez puntos por encima de la resistencia a la que se enfrentaba desde hace tres sesiones. De otra, ha vuelto a elevar el volumen de negocio en el S&P y en el Nasdaq Composite. En cambio en el Dow Jones las cosas parecen algo menos eufóricas, sobre todo en lo que se refiere a volumen.
En definitiva, la chispa se ha encendido y la mecha ha prendido. A ver lo que dura. Al cierre, el Dow Jones subió un 0,66%, el S&P 500 un 0,87% y el Nasdaq Composite un 1,14%. Por cierto, con la subida de hoy, el Nasdaq 100 ha cerrado por encima de su mejor cierre en el ciclo alcista que comenzó en marzo de 2009. Ha remontado toda la caída que comenzó en agosto de 2011.
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