Cuando los ministros de Economía de la UE son unánimes a la hora de no creerse ni una más procedente de Grecia es por algo. Se les ha acabado la paciencia por mucho que crean algunos en la solidaridad y se les ha acabado por cosas como las de hoy: han dimitido tres miembros del Gobierno griego y el partido al que pertenecen ha anunciado que votará en contra del acuerdo con la troika.
Este suceso me lleva a considerar que el acuerdo de Venizelos y Papademos con la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario, en realidad nunca existió y solo existirá si el domingo es refrendado por el parlamento griego en el que a más de uno los dedos se le hacen huéspedes. Un diputado del Pasok de Venizelos ya ha abandonado su escaño en protesta por el pacto y crece la tensión anti-acuerdo por momentos.
Les comentaba ayer que el perfil de la sesión no reflejaba precisamente confianza y hoy ha quedado patente. Muchos han preferido quedarse fuera, recoger las ganancias y esperar a que el fin de semana despeje el panorama, que el domingo está convocado el parlamento griego para votar los nuevos recortes.
Ya saben que yo soy un poco kamikaze y que me gusta decir mi opinión pase lo que pase y esta vez no va a ser una excepción. Me suena a jugarreta. No tengo absolutamente ningún dato que lo avale, pero huele a ese juego que conocemos tan bien. En esta ocasión se llama «esto pinta muy feo» pero otras veces se ha llamado «nos hundimos», «que viene el lobo» o «yo que usted haría ahora el beneficio porque más adelante se le puede esfumar».
El escenario es más complejo de lo que nos quieren hacer creer: si Grecia no aprueba el programa de reformas tiene que salir del euro, voluntaria o forzadamente, por mucho que los tratados no incluyan esa posibilidad. Si aprueba el programa, habrá rescate. Y ambos escenarios deberían llevar directamente a la relajación de la tensión.
O no. El escenario de que Grecia abandone el euro nos traería unas cuantas sesiones «raras» pero sin Grecia el euro pierde solo el 2% de su PIB y el 90% de la tensión, pero no es descartable que si los tiburones saben que con Grecia ya no van a sacar nada pueden poner a Portugal, Irlanda, España o Italia en el centro de la diana de sus ataques.
En fin, que seguimos pagando una serie de errores históricos en cadena. Primero falsificaron sus cuentas con la inestimable ayuda de la Goldman Sachs que dirigía en Europa quien hoy preside del BCE . Luego viene el episodio lamentable de que las cuentas colaron en Bruselas durante años sin levantar sospechas. Más tarde, tras levantarse la liebre, asistimos a un episodio de ineficacia como pocos se han visto en la historia, demostrando que la UE se asemeja más a una jaula de grillos que a un club selecto. La ineficacia dio paso a la insolidaridad de una parte y la picaresca de otra, elevando a máximos el grado de desconfianza. Y ahí es exactamente donde estamos.
A la espera de lo que ocurra el fin de semana y que la semana próxima despeje un poco el panorama, los inversores han preferido hoy plegar velas. Al cierre, el Dax ha perdido un 1,41%, el FTSE un 0,73%, el CAC un 1,51% y el Ibex un 1,18%
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