Allá por 1688, un españolito (en realidad expulsado de España) escribió el primer tratado de Bolsa del que se tiene conocimiento. José de Vega tituló su libro «Confusión de confusiones» y la verdad es que cualquiera querría titular hoy un tratado de Bolsa de la misma manera. No se me ocurre mejor título. Pero no iba por ahí lo que quería contarles. En sus diálogos entre el filósofo, el mercader y el accionista, José de Vega hace decir a éste último que la Bolsa sube o baja por tres razones y la tercera de ellas es «el juego de los accionistas«.
Les recomiendo la lectura del libro, que es una auténtica delicia, si quieren conocer las otras dos razones, porque a mí me vale la tercera para lo que hoy quiero ilustrar. También entonces había poderosos y menos poderosos en este negocio pero la diferencia de poder entre ambas partes no era tan abismal como ahora. Entonces un rico se podía arruinar con cierta facilidad en Bolsa y un ganapán venido a más y con cierta destreza en el manejo de «opsíes» (ya entonces negociaban opciones) podía acumular un capital considerable. Ahora, la diferencia de información y de poder es tan inmensa que lo de la ruina no es siquiera pensable y mejor que no se arruine, que miren lo que aún arrastramos de la quiebra de Lehman Brothers…
Viene esto a cuento porque ya he detectado las primeras llamada al célebre «mejor nos retiramos que esto se está poniendo peligroso«. Y evidentemente no lo cuenta un ganapán ni un trader intradiario que se gana el jornal con su sudor y muchos nervios. Esto lo van contando los poderosos, los que toman posturas para dentro de unos meses y tienen dinero suficiente como para compensarles el «prestamo de acciones» con el que ponerse corto en cualquier valor, incluidos los financieros por muy prohibida que esté la venta al descubierto.
Me dicen, y con razón, que el Ibex puede estar desarrollando lo que los seguidores de Elliott llaman pauta terminal, lo que sin duda hace aconsejable reducir la exposición a la Bolsa española. Los bancos han avanzado mucho en los últimos meses y a lo mejor es buen momento para realizar el beneficio hasta que pase el peligro.
Vamos, que comienza el «juego de los accionistas«. Los brokers, que también tienen fuertes intereses en las mismas acciones que sus clientes, empiezan a recomendar que se extreme la prudencia. Si no fuera porque el Bolsa puede pasar cualquier cosa haría justamente lo contrario. Llevo a gala que siempre he hecho con el dinero exactamente lo contrario de lo que me recomendaban en el banco, a veces incluso sin pedir consejo.
Los accionistas poderosos quieren que vendan los pequeñitos y juegan a meter miedo. Aún no ha arreciado, pero arreciará en cuanto el mercado se ponga de verdad a corregir, porque tiene que hacerlo antes o después. Pero hasta donde uno sabe, el Ibex no es referencia de nada salvo para nosotros que somos unos paletos y no salimos de nuestro manipulado mercado.
Yo, particularmente, creo que al Dow le falta tocar los 13.180 puntos y a partir de ahí puede llegar el recorte por lo que puede ser bueno empezar a realizar beneficios, pero mejor sería ajustar los stops y si el mercado sigue subiendo seguir en él viendo crecer nuestro dinero, digo yo. (Perdonen, es que he cometido el error de hablar de stops a los brokers españoles y posiblemente muchos no sepan ni lo que son)
¿Quiere decir con esto que esto va a seguir al alza? En el corto plazo y más pronto que tarde es esperable un recorte, pero mis indicadores me dicen que será sólo eso. Ya saben, en el momento en el que vea otra cosa, se lo diré tan clarito como se lo cuento ahora, pero ahora mismo la opción sería vender para comprar un poco más abajo y eso sale muy caro. es mejor ajustar stops, si es que su broker se lo permite.
Una vez dicho todo esto, que no es poco, vayamos a la sesión. Comenzó con el consabido «que viene el lobo» después de las rebajas de ratings generalizada en Europa (esta mañana, antes del comienzo de la sesión, leí en twitter al menos tres veces lo de que es tiempo de vender). Luego llegó el dato de confianza del consumidor alemán (que sin duda es quien manda) y como fue bueno pues ya no venía el lobo. Y como quiera que España e Italia colocaron sus bonos sin mayores sobresaltos pues nos fuimos hacia arriba.
¿Hasta cuando? Hasta que el dato de ventas minoristas de Estados Unidos no convenció a los analistas. Otra vez el «juego de los accionistas» pero en versión intercontinental. Los europeos, que habían jugado a bajar en la apertura, ahora jugaban a subir, pero los yankees jugaron a bajar y, claro, esos mandan más, son muchos, tienen dinero y mucha mejor educación financiera que por aquí, así que sueln llevarse el gato al agua. Vuelta para atrás y a cerrar en pérdidas, pero con moderación, que lo que quieren los de siempre es que vendan los pequeños, meterles el miedo en el cuerpo, pero sin comprometer la buena marcha del negocio (alcista, claro)…
Al cierre, el Dax perdió un 0,15%, el FTSE solo un 0,10%, el CAC un 0,26%y el Ibex un 0,19%.
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