Les comentaba esta tarde que el «juego de los accionistas» está desplegándose en estos momentos en toda su intensidad. Los grandes quieren comprar a mejores precios por si «suena la flauta» de que sigamos hacia arriba (tiene toda la pinta de que ellos piensan que sí) y la mejor manera de conseguir acciones a mejores precios es meter todo el miedo que se pueda.
Eso sí, hay que andar con mucho cuidado, que una cosa es susto, que es en realidad lo que nos quieren meter, y otra cosa que el miedo llegue a pánico y la situación sea incontrolable hasta para ellos. Por eso, desde hace días el mercado americano corrige de una forma realmente «sui genéris» de la que les he hablado en algunas ocasiones pero hoy me he tomado la licenciad e traerles unos gráficos. Cada vela representa el movimiento de quince minutos y miren qué perfil:
En verdad, he visto sesiones en los que tras marcar un mínimo los índices recuperan en media tarde, o en las dos últimas horas, pero estar amagando con una caída seria (iba la cosa por encima del 0,7%) y en apenas cuarenta y cinco minutos dejarlo todo en tablas no deja de sorprenderme.
Bueno, no. Sorprenderme no me sorprende porque ya les explicaba esta tarde a lo que juegan los poderosos ahora, pero cada vez juegan más cerca del fuego y con más ventaja.
Me dirán ustedes que seguro que ha pasado algo y les contaré que yo no lo he encontrado. Y tan desesperado estaba que he buscado en el Wall Street Journal por si se me hubiera escapado algo y al parecer a ellos también se les ha escapado.
Las caídas se atribuyeron a un mal dato de ventas minoristas que en realidad no fue tan malo, sino que mostró un crecimiento respecto al periodo anterior, pero a los analistas les supo a poco. La reacción de última hora no se puede atribuir a nada. ¿O sí?
Ya saben a lo que la voy a atribuir. Si me han leído más de una vez sabrán que ahora es cuando toca poner eso de «nos engañan como a chinos«. Pero esta vez van con algo más de cuidado, que no quieren que se les tuerza la cosa. Agitan el árbol todo lo que pueden pero al final vuelven a subir al gato a las ramas. Entre medias, se quedan con todo lo que vaya cayendo.
Es tal la superioridad con la que se manejan en este «juego de los accionistas» que parecen trileros. Son ventajistas y engañabobos porque saben que en los tiempos que corren con dar unas cuantas órdenes de compra lo salvan rápidamente. Porque esa es otra. El volumen va a apareciendo, pero con cuentagotas, y estamos en zonas de resistencia mayor, donde todo debería ratificarse con volumen. Por eso lo cuidan todo tanto.
En fin, que otra vez nos han hecho la del pulpo y se han quedado tan contentos. Al cierre, increíblemente, el Dow Jones avanzaba un mínimo 0,03% y el Nasdaq un 0,02%, en tanto que el S&P 500 se pillaba los dedos y perdía un 0,09%.
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