Si no fuera porque llevamos ya muchos años en esto de la Bolsa diríamos que la bajada de hoy es de esas que solo pueden tildarse de incomprensibles. Pero como ya nos conocemos el percal, diremos aquello de que se ha cumplido una vez más aquello de comprar con el rumor y vender con la noticia.
Mientras todo fueron expectativas de acuerdo para el rescate de Grecia, las cosas fueron bien para los mercados europeos, pero una vez que ha llegado el día en el que la UE ha firmado (aunque las condiciones sean leoninas) el cheque de los 130.000 millones que necesita Grecia, han comenzado a surgir las dudas.
¿Será buena o mala la pérdida de soberanía que Grecia acepta para recibir el dinero? ¿Será suficiente esa cantidad o en un par de años podemos estar ante más de lo mismo? ¿Por qué Alemania sigue sin hablar del aumento del Fondo de Rescate? Estas dudas y algunas más se vinieron de golpe a la cabeza de los inversores y como quiera que desde antes de las navidades llevan amasadas unas cantidades respetables, han preferido realizar una parte del beneficio por lo que pueda ocurrir.
Porque, además, la perspectiva de tener a los tres índices americanos ante resistencias psicológicas o reales de cierta envergadura hace que se encoja el ánimo al más agresivo de los operadores. Recordemos que el 13.000 del Dow Jones y el 3.000 del Nasdaq Composite están ahí mismo y que todo lo que sea pasar del 1.370 en el S&P 500 es terreno inexplorado desde 2008.
Por eso, más de uno se ha cogido todo con papel de fumar y en cuanto ha visto que los bancos han tenido que aceptar una quita mayor para el acuerdo griego ha preferido hacer mutis por el foro y esperar a mejores días. Tengo para mí que esto seguirá al alza, pero no puedo dejar de acordarme que cuando se resolvió el feo asunto del techo de deuda americano los mercados se desplomaron y supongo que a más de uno le ha venido a la cabeza el mismo temor.
En fin, que habrá que esperar un poco más para ver el sesgo que toman los mercados, pero no hay nada que permita presuponer que vaya a ser negativo. Eso sí, veo demasiada atención centrada en la posibilidad de que la Comisión Europea vire su actitud y, tras rescatar a Grecia, empiece a poner encima de la mesa la necesidad de medidas reales de estímulo para que Europa no pierda el tren de la recuperación.
Ya ven, todo es un lío. Precisamente por eso los índices se han dado un respiro. Tampoco han sido unas bajadas que hagan pensar demasiado, pero son bajadas. Al cierre, el Dax perdió un 0,58%, el CAC un 0,21%, el FTSE un 0,29% y el Ibex otro 0,58%, exactamente igual que el selectivo alemán
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