El principio de acción-reacción del corre ve y dile sigue funcionando a la perfección en la vida política catalana. Oriol Pujol, secretario general adjunto de CiU, presentó por la mañana el XVI congreso que su partido celebrará del 23 al 25 de marzo bajo el lema «una manera de ser, una manera de hacer» y en la que -como era previsible- el eje será la lucha para lograr el pacto fiscal. «La línea roja fundamental del pacto fiscal es quien tiene la caja del dinero, el resultado es importante pero de lo que hemos de hablar es del modelo», aseguró Pujol, quien propugno una «solidaridad acotada«.
El dirigente nacionalista apuntó a quiénes desean tener como socios en esta travesía al señalar que es «con el PSC donde tenemos depositadas nuestras esperanzas» y apuntó que con el PP «todo está abierto, pero es demasiado pronto para hablar de bases sólidas para un acuerdo».
La piedra estaba lanzada y los receptores tenían las espadas desenvainadas. El portavoz de los populares catalanes, Enric Millo, avisó a los convergentes de que «excluir de la negociación al PP de la negociación de la propuesta del nuevo sistema de financiación es la mejor garantía para su fracaso» y recordó que su partido «ya ha mostrado su predisposición para lograr una mejor financiación para Cataluña que, con una solidaridad justa y finalista, no perjudique el crecimiento de Cataluña».
El dirigente popular avisó de que es contraproducente precipitar el debate sobre el futuro sistema de financiación y agregó que el objetivo de su formación es que sea un acuerdo «de todos, incluyendo los ayuntamientos» y aconsejó que la negociación se afronte con un sentido posibilista y práctico y se eviten posturas maximalistas o inmovilistas. Insistió en que el PP catalán tendrá un papel clave en esta negociación, mal que le pese a Duran Lleida, y recomendó a los nacionalistas que «no se pongan nerviosos por perder un protagonismo que les corresponde». Finalmente Millo interpretó que la propuesta de financiación que los socialistas catalanes presentarán esta semana «es un intento desesperado de sacar pecho y esconder su manifiesta incapacidad de ejercer una oposición responsable y seria».
Pacto social
Al PSC tampoco le faltó tiempo para entrar en este debate y lo hizo por medio a su primer secretario, Pere Navarro, quien aseguró que su formación pretende «un modelo ambicioso, justo y posible» y advirtió de que «no contribuiré en especulaciones triunfalistas, ni en generar frustración o engañar a la gente».
El miércoles el PSC presentará su propuesta de pacto fiscal que será presentado por el ex consejero Antoni Castells, «que fue el artífice del pacto fiscal que se hizo con el gobierno Zapatero, un pacto difícil, ambicioso y complicado que multiplicó por diez los recursos de Catalunya derivados del anterior acuerdo de financiación entre el PP y CiU», aseguró Navarro. Acto seguido invitó al resto de las formaciones a que «hagan público su modelo de financiación, porque no podemos esperar más» y aquí se explayó asegurando que si es importante el pacto fiscal, también lo es saber qué destino tienen los recursos y añadió que «es tan importante el pacto fiscal como el pacto social», y en este punto auguró que los problemas que tendrá CiU para llegar a acuerdos sociales «no los tendrá con el PSC, si no con el PP» y acabó apuntando que «tenemos ejemplos diarios de la obsesión recentralizadora del principal socio de CiU, por lo que pedimos al presidente Mas que defienda claramente los intereses de Catalunya ante su socio preferente, a quien aplaude su actuación en lo que se refiere a los recortes».
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