El BBVA quiere estar en la cumbre. Pero no sólo en la banca. Su consejero delegado, Ángel Cano, no dudó en expresar su admiración, y también su envidia, por Carlos Soria, un montañero de 73 años que, a partir del 20 de marzo y gracias al BBVA, intentará ascender el Annapurna, que con sus 8.091 metros está considerada como la montaña más peligrosa del mundo, pese a su nombre (Diosa de la cosecha o de la abundancia) y el Dhaulagiri, también en el Himalaya. Soria está empeñado, pese a su edad, en subir a las 14 cumbres más altas del mundo, y si logra este doble reto sumará doce ochomiles. Pase lo que pase, Soria quiere escalar el Shisa Pangma (8.808 metros) en otoño. De momento, ya acumula varios récord: es el único alpinista que ha escalado nueve montañas de más de 8.000 metros después de cumplir los 60 años, y el más veterano en ascender al K2 (a los 65 años), Broad Peak (68), Makalu (69), Gasherbrum (70) y Manslu, a los 71.
Para Cano, Soria “es un ejemplo de humildad, integridad y superación”, por lo que el apoyo del BBVA a esta expedición “no es un patrocinio más, es un patrocinio muy especial, un patrocinio de valores”. “El éxito de Carlos Soria no está sólo en su hazaña deportiva, sino en la forma en la que está inspirando a miles de personas”, argumenta el consejero delegado del BVVA en la presentación de la expedición, a la que que asistieron Carlos Soria y algunos miembros de su equipo, como el alpinista Tente Lagunilla o el cámara Dani Salas.
La expedición cuenta con tres miembros del BBVA. Por una parte, el director de Comunicación del Área de Contenidos de BBVA, Ignacio Tena, que redactará las crónicas de la ascensión. Éstas se publicarán también en las redes sociales: en Facebook “Yo subo con Carlos Soria” tiene 152.000 seguidores. Por otra, dos empleados del banco, una madrileña y un chileno, que han sido los afortunados en un proceso de selección en el que han participado más de 7.000 trabajadores del BBVA en todo el mundo.
La otra cumbre
Aprovechando la expedición de Carlos Soria, el BBVA impulsa un proyecto de responsabilidad corporativa en el pueblo nepalí de Samagaon, al pie del Manaslu, a más de 3.500 metros de altura, y que fue el primero que visitó el montañero español en el Himalaya en 1973. Valentín Giró, colaborador del Esade, y una joven licenciada de esta escuela de negocios estarán allí durante un mes para realizar un estudio que permita la creación de una empresa que garantice la sostenibilidad de una escuela con más de un centenar de niños.
El BBVA pagará el salario de los profesores y cuidadores del colegio durante un año y entregará 100 becas de integración a los alumnos, pero la idea es que pueda seguir funcionando “sin que dependa de la caridad pública”, explica Giró. El pueblo, de 500 habitantes, carece de luz eléctrica, agua corriente y carretera de acceso. Hasta ahora, la escuela se mantenía gracias a los recursos generados por un albergue para alpinistas creado por el profesor director de ésta.
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