Caja Laboral abandona su discurso en solitario y aborda la absorción de Ipar Kutxa

20/03/2012

Miguel Ángel Valero. La cooperativa de crédito con sede en Bilbao encuentra una salida al fracaso de la fusión con Bankoa tras echarse atrás el grupo francés Crédit Agricole.

Hace unos meses, Caja Laboral se ratificaba en que no entra en fusiones y en que quiere continuar profundizando en su «modelo propio«. El subdirector de la cooperativa de crédito ligada al grupo cooperativo Mondragón, Xabier Egibar, aprovechaba la presentación del informe de coyuntura económica y de expectativas para este año para insistir en que «la reflexión estratégica» elaborada por la entidad no contempla «entrar en ningún proceso de los que se están abriendo o de los que se van a abrir en este próximo semestre«, sino en avanzar en el “propio modelo especial” y en “nuestro proyecto de futuro como Caja Laboral”.

Apenas tres meses después, Caja Laboral ha iniciado conversaciones para la absorción de Ipar Kutxa, la otra cooperativa de crédito del País Vasco. ¿Qué ha pasado desde entonces? Por un lado, el proceso de concentración del sistema financiero, que se concreta en el País Vasco con la creación de KutxaBank, fruto de la unión de las tres cajas de ahorros (BBK, Kutxa y Vital)m, y realidad desde el 2 de enero. Por otro, una oportunidad histórica, como el fracaso de la fusión entre Ipar Kutxa y Bankoa debido a que el accionista mayoritario de este banco, el francés Crédit Agricole, decidió dar marcha atrás y reducir su exposición al mercado español.

Caja Laboral más Ipar Kutxa formarán un grupo con más de 25.000 millones de euros en activos (se consolida como segunda cooperativa de crédito más grande de España, tras la almeriense Cajamar), una red de 480 sucursales y 2.300 empleados, y 1,4 millones de clientes. Ipar, que celebra asamblea general el próximo sábado, apenas aporta 776 millones en activos y 90 oficinas en las principales localidades de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, más 175.000 clientes y 330 empleados, pero su volumen de beneficios en 2011 fue similar al de Caja Laboral, 11 millones frente a 19,4 millones, pese a ser cinco veces más pequeña. Con Ipar, Caja Laboral gana presencia de forma clara en Vizcaya y Álava.

Para Caja Laboral, el hecho de haber comenzado a hablar con otra entidad supone un cambio radical en su estrategia, ya que siempre ha optado por caminar en solitario, con un planteamiento de crecimiento muy medido y progresivo: primero en las zonas próximas al País Vasco (La Rioja, Navarra) y luego en otras zonas (Madrid, Aragón, Castilla y León, Cantabria, Asturias).

El sistema financiero queda en manos locales

Por ello, la interpretación política de este movimiento de las dos cooperativas de crédito vascas es casi obligatoria. Si sale adelante la operación, culmina el proceso de concentración de las entidades financieras en el País Vasco, tras la integración de las tres cajas de ahorros. Una operación que nunca había fructificado por motivos políticos. Caja Laboral ejerce de contrapeso a KutxaBank, que tendrá que abordar alguna operación fuera de Euskadi (como en su momento hizo BBK al quedarse con la cordobesa CajaSur) si no quiere perder posiciones entre los grandes grupos financieros, lo que le puede llevar a perder cuota en el País Vasco.

Otra interpretación es que, con la fusión entre Caja Laboral e Ipar Kutxa, réplica en el mundo del cooperativismo de crédito de lo que sucedido en el de las cajas de ahorros, el sistema financiero vasco queda controlado en manos locales, ya que el BBVA, aunque tenga su sede social en Bilbao, tiene su centro de decisiones en Madrid y está gestionado por directivos ajenos a Euskadi.

Los promotores de la integración entre Caja Laboral e Ipar Kutxa destacan que  «la alianza pretende potenciar un proyecto de entidad financiera de economía social, orientada a proveer de servicios financieros y de aseguramiento a los mercados en los que opera, pero basándose en un modelo alternativo al resultante del actual proceso de bancarización del sistema financiero estatal«. Y recuerdan que en el proceso de fusión los socios de ambas cooperativas estarán equiparados tanto en derechos como en obligaciones. Se facilitará a los empleados de Ipar Kutxa su incorporación como socios cooperativistas a Caja Laboral  «garantizando los puestos de trabajo y condiciones, de forma que en caso de que el nuevo proyecto requiera de alguna medida de ajuste, ésta será gestionada desde la voluntariedad y el acuerdo, habilitando para ello planes de dinamización pactados«.

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