Donde las dan, las toman. El Grupo Caja Rural, que controla la Asociación Española de Cajas Rurales, ha reaccionado a la baja de la valenciana Ruralcaja y de la quincena de entidades que se han sumado a Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), y que posteriormente juntas, han formado con la almeriense Cajamar y las ocho instituciones de su grupo Cajas Rurales Unidas (CRU), con la búsqueda de negocio de firmas ajenas al sector para sus filiales. Rural Grupo Asegurador (RGA), Rural Servicios Informáticos (RSI) y Banco Cooperativo Español.
Algunas entidades todavía socias del Grupo Caja Rural se están planteando firmar acuerdos de bancaseguros y reducir la dependencia de RGA en este terreno. Otras ya han sustituido las líneas de financiación del Banco Cooperativo Español, en cuyo capital está el grupo alemán DZ Bank, por acuerdos con otras entidades financieras. Y algunas rurales dudan respecto si continuar en RSI o incorporar los sistemas informáticos de Cajamar.
El proceso de concentración de cajas rurales ha creado, al margen del Grupo y de la Asociación, Cajas Rurales Unidas, fruto de la unión entre el grupo de Cajamar (nueve entidades, repartidas entre la Comunidad Valenciana, Canarias y Baleares) y CRM (impulsada por Ruralcaja y con una quincena de instituciones de la Comunidad Valenciana), y al que se ha sumado recientemente la Rural de Vila-real. Antes de incorporarse a Cajamar Grupo Cooperativo, Ruralcaja y CRM trataron de imponer al Grupo Caja Rural exigencias de modernización de sus estructuras. Ante el fracaso de su propuesta, el grupo de la Comunidad Valenciana se sumó al proyecto del de Almería.
Otras dos fusiones virtuales –Ibérico (Sur, Extremadura y Córdoba) y la protagonizada por Almendralejo, Utrera, Baena, Adamuz, Nueva Carteya y Cañete de las Torres- y tres convencionales –Globalcaja, en Castilla La Mancha; Bantierra, en Aragón; y Caja Más, en Castilla León más la catalana San Fortunat- se mantienen, hasta el momento, fieles al Grupo Caja Rural.
Pero en alguna de estas entidades no ha gustado nada que, para compensar la salida de Ruralcaja y de CRM, el Grupo Caja Rural busque captar negocio de entidades al margen del sector. Es cierto que CRU iguala, si no supera, en balance a lo que queda del Grupo Caja Rural. Y que Cajas Rurales Unidas mantiene la invitación a que entidades descontentas con el Grupo Caja Rural se sumen a su proyecto, por lo que pueden producirse nuevas defecciones, como la protagonizada por la Rural de Vila-real. Y que Cajamar abandonó hace una década el Grupo Caja Rural tras las resistencias mostradas a su plan de expansión nacional (hasta entonces imperaba la norma de no invadir el terreno de otra rural).
El Grupo Caja Rural tiene tres filiales. RGA, RSI y Banco Cooperativo Español. Las entidades que se han sumado a CRU suponen casi la cuarta parte del volumen de negocio total de RSI. La informática del Grupo Caja Rural trata de compensar esa pérdida con la captación de terceras entidades, y ya trabaja con el portugués Banco Espírito Santo (BES), el Banco Alcalá (controlado por el primer banco de Andorra, el Crèdit Andorrà), la filial española del ecuatoriano Banco Pichincha, Caja de Ingenieros (cooperativa de crédito transformada en banco), Triodos Bank y YoUnique Money, entre otras entidades.
En el Banco Cooperativo Español, las rurales que abandonan el Grupo suponen apenas un 5% de la facturación, ya que Ruralcaja, al ser una de las entidades de mayor dimensión, recurría menos a esta filial. Ésta obtiene ya el 60% de sus ingresos al margen de las rurales, a través de actividades de gestión de patrimonios, banca de empresas, consultoría financiera, asesoramiento jurídico y fiscal, formación y gestión de activos adjudicados, entre otras.
En el caso de RGA, Cajamar tiene un acuerdo de bancaseguros con Generali desde el año 2004, y lo lógico es que las entidades que se han sumado a Cajas Rurales Unidas terminen incorporándose a este pacto. Para Rural Grupo Asegurador, la marcha de estas cajas va a suponer un doloroso pellizco, ya que aportan el 10% de las primas de No Vida y el 12% de las provisiones técnicas de Vida.
Doble problema
El Grupo Rural se enfrenta, en estas circunstancias, a dos problemas. El primero, ¿quién va a comprar las participaciones de las entidades ahora integradas en CRU en RGA, RSI y Banco Cooperativo Español? Un temor que existe dentro del sector es que DZ Bank, el equivalente alemán al Grupo Caja Rural, aproveche la situación para ganar peso en España y en esta asociación. Porque su filial aseguradora R+V también está en RGA.
El otro quebradero de cabeza es el todavía incipiente movimiento de cajas rurales del Grupo dispuestas a obtener dinero mediante acuerdos de bancaseguros como los suscritos por las entidades de ahorro, al margen de RGA.
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