Las Bolsas europeas abrieron con muchas ganas de seguir la estela de lo realizado en la víspera toda vez que Wall Street también dedicó la jornada a la reacción alcista, pero enseguida se vieron lastradas por un desastre llamado Ibex. El selectivo español se quedó sin fuelle a las primeras de cambio tras una apertura prometedoramente alcista y sucumbió ante los datos que certifican la nueva recesión de la economía española y la presión que supuso el informe de la OCDE que sitúa en el billón de euros el mínimo indispensable para que el Fondo de Rescate Europeo sea realmente efectivo como cortafuegos.
Es curioso. Una de las cosas que hizo subir a la Bolsa en la víspera es que Alemania ha aceptado aumentar el Fondo hasta los 700.000 millones de euros y solo un día después ya es insuficiente. Está claro que las cuentas que hace todo el mundo pasan por garantizar que podrá rescatarse a España. Cada vez es mayor el temor macroeconómico, aunque no se ha traducido en una escalada demasiado vertical de la prima de riesgo, lo que aún concede una posibilidad a las autoridades.
Y es que entre que aún no hay Presupuestos y eso está poniendo muy nerviosos a todos, desde los mandamases comunitarios a los gestores de fondos de inversión, y que estamos a solo dos días de una huelga general, la confianza en España está en sus peores niveles, lo que se refleja en el Ibex de una forma realmente alarmante. El selectivo español es, con diferencia, el peor índice de Europa este año.
Lo que faltaba es la desconfianza de una de las piedras angulares del sistema. Si el presidente de la AEB ya empieza a preguntarse de dónde va a salir el dinero de los rescates y asegura que el FGD no tiene suficiente para eso, imaginen lo que piensan por ahí fuera de nosotros.
Llegados a este punto quiero recordar aquello de que la banca española era la más saneada del mundo y que la política de provisiones llevada a cabo desde el Banco de España era lo mejor de lo mejor. No dudo que fuera cierto todo, pero no es menos cierto que la política de «mirar para otro sitio» con las Cajas de Ahorros hasta que la situación nos ha explotado en la cara ha sido capaz de dejar como un erial en apenas unos años lo cosechado a la largo de décadas. El ínclito Miguel Ángel Fernández Ordóñez lo lleve en el zurrón de su conciencia de por vida, porque el mal que ha hecho a España por omisión es de difícil cuantificación.
Total, que entre unas cosas y otras, el Ibex vuelve a hundirse y esta vez las circunstancias han sido propicias para que lastrara a unos mercados europeos que despertaron con alegría y a media mañana perdieron gas dejando solo al Dax en la tarea de remar. El colmo fue un mal dato de confianza del consumidor en Estados Unidos (en realidad no fue tan malo, pero se lo tomaron a mal) y el final de la sesión nos llevó a todos al pozo.
Aclaración, lo del pozo a unos más que a otros, como enseguida podrán apreciar. El Dax ha cerrado equilibrado, con pérdidas del 0,00%, que ya es casualidad. El FTSE ha perdido un 0,56%, el CAC, muy lastrado por Total y su escape de gas en el Mar del Norte, un 0,92% y el desastre llamado Ibex otro 1,03%
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