Suele decirse que una caída es de cuidado en Wall Street cuando el Dow Jones se deja más de cien puntos y durante muchos momentos de de la sesión, ocurrió. Sin embargo, al final los índices remontaron lo suficiente como para dejar las cosas en niveles más razonables. En definitiva, que no llegó la sangre al río, pero estuvo a punto de llegar.
Cuentan los analistas de Wall Street que el recorte viene motivado por el mal dato de los pedidos de bienes duraderos, por los temores a una mayor ralentización en China que frustre las expectativas de muchas empresas que se han volcado en este país ante la crisis generalizada y también aluden al cierre del primer trimestre, que lleva a ventas «estratégicas» para hacer caja tras tres meses realmente positivos.
En las explicaciones post-cierre, ni una alusión a España. Está claro que una vez cierra Europa, al otro lado del Atlántico se olvidan por completo de su existencia y se ponen a lo que realmente les importa. Todo lo más, se habla a los «nuevos temores a una ralentización del crecimiento global»
En cualquier caso, la caída de hoy no debería sorprendernos demasiado después de haber visto lo que ocurrió en la última hora de sesión de ayer. La abrupta caída era un aviso bastante claro de que había que tomar todas las precauciones del mundo y si encima encuentran una excusa a las primeras de cambio, la caída estaba servida.
Hasta aquí las malas noticias y desde aquí la vista esperanzada de lo que veo en el gráfico, que no es otra cosa que un arranque muy interesante y desde un lugar clásico, ya que habría completado el famoso retroceso del 62% en el S&P 500 (que estaba justito en la zona de los 1.400 puntos, ya es casualidad) antes de salir hacia arriba. En realidad, no se trata de algo como para hacer volteretas de alegría, pero algo es algo si se quiere ver la botella medio llena.
Tampoco la presión vendedora fue tan evidente desde otros puntos de vista. Los valores a la baja no llegaron a dos por cada uno que subió y los nuevos máximos de 52 semanas siguen siendo muy superiores a los nuevos mínimos, lo que es un síntoma de que los valores que están lanzados no ceden. Son detallitos, cositas, que posiblemente quieren decir algo, pero que, como de costumbre, solo seremos capaces de descifrar a toro pasado.
En fin, que estuvo a punto de llegar la sangre al río pero puede que no llegara por motivos estrictamente técnicos, lo que siempre es bueno para la salud del mercado. Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,54%, el S&P 500 un 0,49% y el Nasdaq Composite otro 0,49%.
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