Extraña jornada, de esas que de cuando en cuando nos depara el mercado y que uno nunca sabe muy bien cómo interpretar. La cosa es que al grito de sálvese quien pueda, se salvó el Ibex, lo que supone una incongruencia total respecto a lo ocurrido días atrás, sobre todo teniendo en cuenta los temores que en el exterior se han despertado respecto a nuestra capacidad de pago.
Está claro que hay dos posibilidades y que sólo una de las dos puede ser cierta, aunque las dos podrían ser falsas. De un lado, el buenismo, que diría que el Ibex ya ha recortado todo lo que había que recortar y que realmente a quienes les queda por recortar es a los demás. A mayor abundancia, volveríamos a señalar que cuando el Ibex da muestras de fortaleza relativa respecto a sus homólogos europeos es que el giro está cercano.
Pero también tenemos la posibilidad de mostrar el colmillo muy retorcido, de pensar mal (y acertarás). No me malinterpreten ustedes, que todo lo que diré a continuación es en sentido figurado. Es una pregunta retórica. Un simple ejercicio de maldad. Veamos.
Si el Banco Santander baja un 1,85%, Telefónica un 0,98%, BBVA un 1,20% e Inditex un 1,67% queda claro que todos los grandes valores del índices han caído más que el propio índice, que ha bajado sólo un 0,87%. ¿De dónde sale semejante dislate? ¿Acaso han subido los restantes 31 valores del índice? Nada más lejos de la realidad, ya que han subido siete. Al parecer, es el efecto de la subida de Repsol en un 2,57%. Punto en boca.
En fin, que la causa es lo de menos y el resultado final lo que dice es que el Ibex es el índice que mejor se ha comportado en Europa, con los italianos encabezando el desplome tras una caída del 10,97% en la cotización de Monte dei Paschi di Siena, que ha declarado unas pérdidas de 4.700 millones de euros en 2011 por «limpieza de balance» y ha arrastrado el sector financiero del país transalpino a pérdidas superiores al 5% en la mayoría de los casos.
Para colmo de males, los fabricantes alemanes y franceses de automóviles tampoco tuvieron lo que se dice un buen día y muchos de los bancos europeos se contagiaron en mayor o menor medida del «efecto MPS», lo que terminó de configurar una sesión de desastre.
Al cierre, el Mibtel italiano perdió un 3,30%, el Dax un 1,77%, el FTSE un 1,15%, el CAC un 1,43% y el Ibex un 0,87%. Lo dicho, es una risa. Sálvese quien pueda… y se salva el Ibex.
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