La subida de tarifas eléctricas del 7% a partir del 1 de abril no ha servido para contentar al sector, que estima que ese alza no aumentará sus ingresos y que las medidas anunciadas de más calado estructural y que tendrán más trascendencia en las inversiones son muy negativas para las empresas y para la calidad de suministro de cara al futuro.
La patronal eléctrica no tardó en reaccionar y el viernes, horas después del Consejo de Ministros, hizó público un comunicado tan duro contra la política de Industria como no se recuerda en muchos años, y eso que las relaciones entre el sector y el ministerio no han sido precisamente afectuosas a lo largo de las dos últimas décadas.
Las compañías critican varios aspectos del programa del Ejecutivo, desde la reducción de la remuneración a la distribución a que los ingresos por la subida de las tarifas vayan a reducir el déficir tarifario. Esta era una de sus principales reivindicaciones, pero no ha gustado cómo se va a hacer. Opinan que los grupos que realmente han creado ese problema, básicamente los que tienen activos solares, como Abengoa, ACS o Acciona– no van a aportar nada a la reducción de ese agujero que suma 24.000 millones de euros.
Si el comunicado de Unesa no dejaba dudas sobre el sentimiento del sector, fuentes consultadas van algo más allá. La disminución del 12% en la retribución a la distribución, lo que supone 688 millones menos en 2012 respecto a los 5.500 millones de 2011, va a traducirse en una deterioro de la calidad del suministro – la distribución ha sido en general la causa de los cortes-, mientras que además no se podrá invertir en redes inteligentes. Argumentan que los activos de distribución de España están entre los peor remunerados de Europa, pese a la última subida. Y que, aunque se hayan invertido más de 16.000 millones de euros en esa actividad en los últimos siete años, es en el área en donde es más necesario el esfuerzo inversor.
Otro aspecto criticado es la reducción de la retribución que se paga a las centrales, que tienen que aportar seguridad al sistema, cuando están paradas. Quedan más afectadas por ese recorte las de ciclo combinado que son más necesarias en la actualidad por el fuerte peso de la energía eólica -más del 30% del total de la generación-, ya que estos activos pueden reducir su aportación a la red en etapas de elevada demanda como son las anticiclónicas. La idea es que al Gobierno no le preocupa e, incluso, está empujando a que se desmantelen los ciclos combinados.
Y si Unesa habla de trato discriminatorio en favor de las solares, los medios consultados añaden que el Gobierno parece legislar en favor de determinadas empresas. Y concluyen que el conjunto del paquete normativo repercutirá en sus accionistas -más de 600.000- porque se seguirá destruyendo valor, sin descartar que afecte a los dividendos. Y eso que empresas como Iberdrola se han decantado en los ultimos ejercicios por el script dividend (la remuneración puede realizarse con acciones en lugar de efectivo). La subida en Bolsa el viernes la achacan a que no se analizaron en profundidad lo aprobado.
No obstante, como ha anunciado el ministro de Industria, José Manuel Soria, la reforma no ha hecho más que empezar. En las próximas semanas llegará el plan global.
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