Las ayudas públicas y De Guindos restan opciones a BMN en el Banco de Valencia

04/04/2012

Miguel Ángel Valero. La fusión entre CajaMurcia, Penedés, Granada y Sa Nostra recibió 915 millones de euros del Frob y tuvo al actual ministro de Economía en su consejo de administración

BMN, el banco al que se ha traspasado todo el negocio financiero de las cajas de Murcia, Granada, la catalana Penedés y la balear Sa Nostra, continúa siendo el gran favorito a la adjudicación del Banco de Valencia. Es la única entidad que ha mostrado reiteradamente y también públicamente su interés por el banco participado por Bankia (que lo heredó de la valenciana Bancaja), ya que considera que con éste completa su presencia en el arco mediterráneo, y especialmente en la Comunidad Valenciana. Precisamente, las dudas sobre la situación real de Bancaja (en abierta pugna con Caja Madrid dentro del Banco Financiero y de Ahorros y de Bankia) y del Banco de Valencia han reducido el interés de algunos grupos por presentarse a la subasta. Algunos especulan con una situación muy similar a la que se produjo con la alicantina CAM, donde sólo pujó al final el Sabadell. Pero BMN tiene en su contra elementos que perjudican sus opciones para quedarse con el Banco de Valencia.

Por una parte, BMN recibió ayudas públicas, del Frob, por 915 millones de euros para sacar adelante la fusión de las cuatro cajas. Legalmente, no hay problema alguno, porque una entidad que ha recibido ayudas públicas puede optar a la adjudicación de otra intervenida, como es el caso del Banco de Valencia. Pero no parece la mejor opción si el Frob y el Banco de España cuentan con más posibilidades de elección.

Otro elemento en contra de BMN es que el actual ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha sido miembro del consejo de administración de la entidad. Una adjudicación del Banco de Valencia a una entidad que ha recibido ayudas públicas cuando hay otras opciones puede interpretarse, tanto dentro como sobre todo fuera de España, como un trato de favor. De Guindos ha dejado muy claro que no intervendrá en decisiones que afecten a entidades con las que ha estado vinculado. Pero el Gobierno preferirá siempre una decisión que no suscite polémica.

Cuestión bien diferente es, como sucedió con el Sabadell y la CAM, BMN es el único candidato. Ibercaja parece estar más volcado en la integración de Caja 3. El Popular, que ya está en la fase de integración de las sucursales del Pastor, mantiene sus opciones, pero parece más interesado en CatalunyaCaixa que en el Banco de Valencia. Algo similar sucede con el Santander, que todavía no ha movido ficha en ninguna subasta. CaixaBank está con la absorción de Banca Cívicam, aunque desde el primer momento dejó muy claro que era perfectamente compatible con otra adquisición. Las especulaciones sobre la presentación de Bankinter a la puja por el Banco de Valencia parecen un intento de que haya varias ofertas, al menos inicialmente, y dar sensación de competitividad en la subasta.

Analistas financieros prefieren fijarse más en los problemas de duplicidad de sucursales entre BMN y Banco de Valencia. Hay que tener en cuenta que el Banco de Valencia aborbió el Banco de Murcia, que había sido adquirido años antes por Bancaja, a mediados de los noventa. Así, el Banco de Valencia tiene 63 sucursales en Murcia (donde la promotora de BMN tiene una posición de liderazgo), 21 en Barcelona (zona de Caixa Penedés) y una decena en Baleares (donde opera Sa Nostra). En la provincia de Valencia, tiene 160, frente a las 30 de Caja Murcia. Y en Alicante, 63, donde la entidad murciana posee 80.

Sentido estratégico

En BMN insisten en el discurso oficial respecto a que quedarse con el Banco de Valencia «tendría sentido para nosotros«, porque se trata de «una entidad cotizada» y por «complementar el mapa de oficinas» de BMN en Levante. “Ya estamos presentes en Cataluña, Murcia, Baleares y Andalucía, con lo que se complementará el mapa del Mediterráneo«, resolviendo las lagunas del grupo en las provincias de Valencia (sólo tiene 34 oficinas) y de Castellón (una decena). Al cotizar el Banco de Valencia en Bolsa, se facilita la captación de inversores para BMN, tras tener que aplazar la salida al mercado de esta fusión, prevista para septiembre de 2011 (tras Bankia y Banca Cívica, que cotizaron en julio). Con el Banco de Valencia, BMN cotizará sin necesidad de lanzar una oferta pública de venta (OPV) y facilitaría la transformación en acciones de las obligaciones convertibles emitidas por 212 millones de euros para que inversores privados tuvieran el 20% del capital, y la exigencia de capital principal bajara del 10% al 8%.

Además, con Banco de Valencia BMN se coloca en los 100.000 millones de euros en activos, la dimensión convencionalmente considerada ahora mínima para garantizar la sostenibilidad de un grupo financiero en España. Y le da una posición más ventajosa de cara a nuevas fusiones.

Tampoco es menospreciable ganar tiempo para cumplir con las nuevas exigencias de provisiones sobre activos inmobiliarios contempladas en la reforma financiera diseñada, precisamente, por Luis de Guindos.

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