Si el Gobierno es triste, su Bolsa es triste y tanta tristeza ha puesto al Ibex en la encrucijada. No diré que ha sido la inacción, que actuar ha actuado. Ha sido la tristeza. No se puede tener un discurso tan decepcionado, no se puede transmitir tanto desánimo. No entiendo para qué se presentaron a las elecciones, por qué querían ganar, ¿para ponernos a todos esa cara triste?
Vamos, Mariano. En román paladino le pediría al presidente del Gobierno aquello de «échale cojones» pero dado que esto es un comentario de Bolsa en un medio serio, simplemente le diré que, por favor, abandone ya el discurso negativo. Ya sabemos todos lo que se han encontrado y lo mucho que va a costar enderezar esto, pero desde ahora mismo toca dejar de justificarse y empezar a jalear a los remeros.
Siempre he dicho que lo mejor que jamás hizo Aznar no lo hizo él, sino Miguel Ángel Rodríguez. Aquél «España va bien» terminó por insuflar ánimos y que España se lo creyera. Ahora no se puede usar la misma frase, pero sería muy necesario que cambiaran ustedes esa de «va a ser muy difícil» o esta otra de «estamos en una situación límite» por esas otras que suelen pronunciar después con la boca pequeña y que no son objeto de titulares.
En fin, podría dejar de justificar sus Presupuestos, malos de solemnidad, y comenzar a pensar que tanta tristeza ya se ha traducido en un aumento de la prima de riesgo y una subida de los tipos de interés en la subasta de hoy. Y más allá de lo puntual, que tanta tristeza ha colocado al Ibex en una situación límite. Se lo pondré en un gráfico por si alguno de sus asesores tiene a bien explicárselo:
Lo que puede ver usted, don Mariano, es que el Ibex, el selectivo de la Bolsa española y uno de los termómetros de cómo le aprecian a usted y a sus medidas por ahí fuera, está justo rozando la directriz alcista que une los mínimos de 2003 y 2009. Una vez visto esto y por si su asesor no se lo explica bien se lo pondré muy claro: como traspase esa línea con alguna claridad, pongamos que dos cierres consecutivos por debajo, más le vale atarse los machos porque lo que hemos vivido hasta ahora va a ser una tormenta en un vaso de agua comparado con lo que viene.
En fin, que los «malvados especuladores» vuelven con la escopeta cargada y le piden a usted el oro y el moro para colocar la deuda porque usted, además de triste, tiene unos amigos de los que debe cuidarse. Le advierto especialmente sobre el tal Mario Draghi, un individuo de cuidado. No se deje confundir por la gran afición de este tipo por el hispánico tancredismo, que no tiene ninguna simpatía por lo hispano.
El mercado esperaba hoy al tal Draghi con expectación. Se esperaba que hiciera algo, algún movimiento, ante la evidencia de que la Eurozona se va al carajo y que todo apunta a que ha vuelto a la recesión. Pero no. Draghi y toda su cohorte de inútiles del BCE «siguen expectantes» e inactivos, añado yo.
El mercado se ha tomado a mal, a muy mal, la inacción del BCE y se ha despeñado con fuerza aprovechando la excusa oficial del aumento de la prima de riesgo de España, que anda ya por los 390 puntos y de que el Tesoro ha tenido que subir los tipos para colocar la deuda. Bonita excusa, pero no cuela, porque el Ibex ha bajado menos que los demás.
Volvamos al gráfico porque tiene mucho que ver en esa menor caída. Lo lógico (que no debe interpretarse como lo seguro ni mucho menos) es que el Ibex frene sus impulsos bajistas y trate de respetar la directriz alcista, que actúe como soporte, que lo es. Lo lógico sería incluso un rebote de alguna consideración, que la limpieza ya se ha hecho y han hecho saltar todos, absolutamente todos, los stops.
Y ahora volvamos con don Mariano. Estamos en una situación mucho más límite de lo que imagina porque puede que tenga usted un par de meses de margen macroeconómico, pero con el Ibex y la prima de riesgo su margen es de apenas unas horas. ¿Oído cocina? El Ibex está en la encrucijada y con estas tristezas donde se va a ir es al carajo.
Afortunadamente, el Ibex no está solo y el resto de Europa le «animará» a usted a hacer algo e incluso forzará al señor Draghi a echar una manita, que hoy no es que se hayan solidarizado con España sino que se han despeñado de forma clara. Al cierre, el Dax cayó un 2,84%, el FTSE un 2,30%, el CAC un 2,74% y el Ibex un 2,09%.

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