En Bolsa hay días malos, hay días muy malos y luego hay días como el de hoy, cercanos a la catástrofe. Días en los que nos quedamos a un paso del abismo pero que son los que suelen preceder a cosas realmente interesantes, ya sea la caída definitiva y sin paliativos o la milagrosa recuperación. No se crean que estoy loco. Tiren de estadísticas y comprueben por ustedes mismos cuántas veces una sorprendente recuperación se ha producido después de lo que los expertos llaman «capitulación».
No me atrevería a hablar abiertamente de capitulación ya que creo que mañana tendremos más de lo mismo al menos durante media sesión, pero sí creo posible que a finales de esta semana podamos estar hablando de una clarificación del panorama ya sea a la baja o al alza. Y si quieren que me decante, sigo apostando porque el movimiento alcista no se ha agotado.
¿En qué se na apoyado la caída de hoy? Fundamentalmente, en el desastre que sigue siendo la Unión Europea, en el tancredismo de los unos y los otros y en la ya tradicional falta de señales al mercado. Ya es tradicional ver cómo la UE es un club para algunas cosas pero no lo es para otras. Vimos cómo han actuado con Grecia y vemos que no han aprendido. Ahora la presión está sobre España (y arrastra a Italia) y ni ua sola señal de «aquí estoy yo».
Lo único que podemos esperar de estos individuos que se dicen nuestros socios es que nos apremien con los presupuestos (ya te vale, Mariano, darle argumentos a estos tipos), o que nos piden explicaciones adicionales a los recortes que vamos anunciando (ya te vale, Mariano, que no nos explicas aquí ni te explicas allí).Para estos tipos siempre hay un pero que poner a todo y eso da alas a los que hacen de la desconfianza su negocio.
Así es como estamos, sumidos en el más profundo de los autismos, tanto aquí como allí, y los que deben apostar su dinero no están p0r la labor de premiar el autismo. Es tan sencillo como eso y lo demuestran castigando la prima de riesgo y al sector que ya se ha demostrado que es más vulnerable a los nervios en torno a la deuda europea, que no es otro que el bancario. Y si no tiran los bancos, mala cosa, pero si se desploman, apañados vamos.
Tan apañados como que al cierre el FTSE perdió un 2,24%, el Dax un 2,49%, el CAC un 3,08% y el Ibex un 2,96%. Pero si queremos ver un índice que hoy fue realmente desastroso, ahí tenemos al Mibtel italiano, que se ha dejado un 4,98%.
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