Lo peor que le puede ocurrir al mercado es la inacción de la que hablábamos ayer y es por eso que el Ibex ha agradecido que pasen cosas subiendo con fuerza. Porque si. hoy por fin han pasado cosas. Ha tenido que pasar mucho tiempo para que se dieran cuenta (posiblemente estaban todos muy ocupados disfrutando de sus vacaciones), pero más vale que nunca, pero hoy han salido todos en tromba a «defender» a España.
La Comisión Europea, el BCE, Alemania y Francia han salido a la palestra a defender la solidez de España y su solvencia, haciendo de paso un recordatorio de apoyo a Italia que ha venido también muy bien tras el fiasco de su subasta.
Vamos, que esa pandilla de impresentables de la Comisión Europea, que hasta ahora sólo habían valorado los recortes españoles con un ¿y eso es todo? y pidiendo aclaraciones y medidas adicionales, han dedicado un rato de la mañana a alabar las bonanzas de nuestro país, su solidez y la validez de las medidas incluidas hasta ahora en el programa de reformas, hasta el punto de descartar que nuestro país necesite dinero del Fondo de Rescate para el saneamiento bancario.
Tiene gracia que hoy esté todo bien cuando la Comisión y sus constantes críticas son uno de los focos de tensión más claros que los mercados han encontrado para la caída. Está cada vez más claro que en cuanto les ponen un poco contra la pared se desdicen. A esto le llamo yo personalidad. Hoy no han dicho nada de la tardanza española en poner en marcha los Presupuestos.
También ha salido de su mutismo el BCE, que ha refrendado el programa de reformas español y lo ha hecho sin fisuras. Resulta que ahora Mario Draghi tiene prisa por aplacar los ánimos. ¿Tendrá algo que ver con la cada vez más clara posibilidad de contagio de Italia? Señor Draghi: mucho respaldo y mucho cuento, pero esto se resuelve con dinero destinado a comprar deuda española e italiana, cosa que usted no ha puesto sobre la mesa por temor a una nueva reprimenda alemana. ¿Dónde está su indepndencia?
Y también han despertado de su letargo los gobiernos francés y alemán, que destacan que España está acometiendo las reformas necesarias y señalan que los mercados no han valorado adecuadamente la magnitud de lo realizado ya por nuestro país. Hoy Sarkozy no ha puesto a España como ejemplo del desastre, lo que ya es un pasito al frente.
Pero lo más llamativo de todo es que el Ibex es muy agradecido. Por cuatro tonterías de nada se pone «cariñoso» y nos dedica una subida estelar, encabezando una reacción europea que tiene el gran peligro de quedar en un mero rebote técnico sin más consecuencias si el BCE no deja un rastro claro de intervención en el mercado de deuda.
Cierto es que una subida es siempre una subida, pero ya estamos con la mosca detrás de la oreja y no nos podemos fiar en absoluto. Todo este mes es decisivo para la deuda española y no creemos que los mercados vayan a aligerar la presión así sin más, sino que van a exigir que el BCE se retrate convenientemente.
En el resto de Europa, las intervenciones de los unos y los otros respaldando a España lograron alejar los malos vientos que trajo el aumento de los tipos de interés de la subasta italiana y aunque fueron más moderados que elo Ibex también se encaminaron al norte con claridad.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,03%, el FTSE un 0,70%, el CAC un 0,62% y el Ibex un 1,93 %. Está claro, el Ibex agradece que pasen cosas.
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