Si califiqué la jornada de ayer de interesante, la de hoy no lo ha sido menos, ya que un mal dato y un buen augurio han servido a Wall Street para una escalada impresionante. El mal dato han sido las peticiones iniciales de desempleo, que han vuelto a crecer. El augurio se refiere al crecimiento económico chino que se conocerá de madrugada y que los analistas suponen que caerá moderadamente y que el país está siendo dirigido a un «aterrizaje suave».
Vayamos por partes. La bondad o maldad del dato de peticiones de desempleo debe medirse en función de lo que el mercado quiere de ellas. Hay momentos en los que su caída reflejó bastante bien y anticipadamente una mejora económica largamente esperada y sirvió como revuslsivo a Wall Street. Pero ahora prefieren aumentos moderados del desempleo por la sencilla razón de que eso mantiene viva la llama de los estímulos adicionales por parte de la Fed. Muy complicado y variable, pero así es.
En cuanto a China, lo primero que debo decir es que no comparto el análisis y que no creo en la posibilidad de un aterrizaje suave en China. En toda la historia económica sólo se ha producido uno, el que lideró Alan Greenspan para Estados Unidos y no creo que los chinos, por mucho control que tengan de la situación sean capaces de conseguirlo. Es más, creo que tampoco lo buscan.
En mi modesta opinión, el frenazo en China es directa consecuencia de la crisis mundial. China vive de la exportación y cómo estén sus principales mercados es vital para ellos. ¿De qué iban si no a comprar deuda europea? Las autoridades quieren mantener altas cotas de crecimiento y un 8% no está nada mal en las actuales condiciones, pero eso no es un aterrizaje suave, sino un retroceso forzoso. Las autoridades económicas chinas pilotan como pueden la situación, pero no tienen un Greenspan al mando, ni mucho menos.
Disquisiciones aparte, lo cierto es que los índices americanos dieron la impresión de querer marcar el fin de la corrección, aunque en teoría aún deberían tener un par de días malos. Si se han anticipado o si aún quedan presiones vendedoras lo veremos en los próximos días y sobre todo mañana, cuando se conozca si sus previsiones respecto a China se van cumpliendo.
Mi impresión es que tendrán el par de días malos. Al igual que en todas las últimas arrancadas, el Dow lidera el mercado, pero lo hace sin toda la contundencia habitual. En los grandes arranques suben todos los valores que lo componen y hoy cuatro han seguido bajando. En el mercado global pasa algo semejante, con más de 1.300 valores que siguen bajando.
Lo único que se cumple a medias para mi «teorema de los arranques definitivos» es la regla del volumen, con el de los valores al alza multiplicando prácticamente por diez al de los valores a la baja en el Nyse, pero aún muy alejado de estas cotas en el Nasdaq.
Al cierre, el Dow Jones subió un 1,.40%, el S&P 500 un 1,38% y el Nasdaq Composite un 1.30%. Ya ven, un mal dato y un buen augurio pueden servir de base para un buen día si el mercado quiere. Si no hubiera querido estos mismos datos servirían para justificar una caída.
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