El ministro del ramo, José Ignacio Wert, ha convocado a los órganos correspondientes, Comisión Sectorial y Consejo de Universidades, para detallar el nuevo tijeretazo. Hay que tener en cuenta que la enseñanza en todos sus niveles está transferida a las autonomías y los planteamientos sobre el modelo y la financiación del sistema educativo no son unánimes, lo que provocará un polémico debate.
Pese a mantener los interrogantes y sin descartar sorpresas, todo indica, y el propio Wert se ha encargado de preparar el terreno en diferentes foros, que el ahorro afectará a la ratio de alumnos por clase, al número de horas lectivas que deben cumplir los profesores de Educación Primaria y Secundaria y a los precios de los grados y los másteres universitarios. En medios educativos se habla también de que los recortes podrían obligar a reducir la oferta universitaria, ya que no pocas titulaciones cuentan con un reducido número de alumnos y, según han repetido los responsables de la enseñanza superior, no son rentables.
Entre otras iniciativas, el Ministerio planea fijar un mínimo de alumnos para que una universidad pueda ofrecer en una carrera, aunque el modo de plasmar esta idea quedará en manos de la Comisión de Expertos que el Gobierno ha nombrado hoy para que acometa la reforma universitaria.
En cuanto al precio de las tasas de los estudios de Grado, el Gobierno autoriza cada curso los límites mínimos y máximos que las comunidades autónomas deben respetar en la determinación de los precios públicos de las matrículas. Este curso y con respecto al anterior, la subida mínima autorizada ha sido del 3,6% y la máxima, del 7,6%. No todas las autonomías han aplicado el mismo incremento, lo que se traduce en diferentes precios de matrículas. Por ejemplo, Cataluña ha optado por la parte más elevada de la horquilla y ha aplicado el máximo incremento, lo mismo que la Comunidad Valenciana (7,5%), mientras que Galicia o Canarias se han acogido al mínimo. Madrid se ha quedado en una zona intermedia, con un 5% de aumento. Con todo y en el mejor de los casos, la contribución de los universitarios españoles apenas supone el 15% del coste de su enseñanza.
El precio medio de la primera matrícula es de unos 900 euros por curso pero existen significativas diferencias, según el grado de experemientalidad aplicado a cada titulación y, en las carreras más experimentales el precio de la primera inscripción puede alcanzar los 1.700 euros. Además, las segundas y terceras inscripciones se penalizan con incrementos de entre el 20 y el 70% del coste inicial.
Se espera que la subida afecte especialmente a los repetidores, aunque no se descarta un notable incremento para las primeras matrículas que, progresivamente, se irán acercando más al coste real del puesto universitario.
En cualquier caso, el aumento más importante se espera en los estudios de Máster, que al hacerse oficiales con el Plan Bolonia, bajaron sus precios. Si los indicios se confirman, las matrículas para este posgrado volverán a subir e incluso superarán los 6.000 euros por año. Los másteres suelen duran uno o dos años.
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