Europa se desentiende del Ibex

16/04/2012

Miguel Larrañaga. 16-04-2012. Europa se desentiende del Ibex, como lo ha hecho con nuestro país en la actual crisis de deuda. Ni un apoyo, ni una palabra amable salvo la del jefe de la Comisión Europa, un tipo cuyo peso en el mercado viene a ser equivalente al de un mosquito recién nacido.

Los índices europeos sueltan lastre y ese lastre se llama Ibex. Con la prima de riesgo por los cielos y la credibilidad del Gobierno español por los suelos, Europa se desentiende del Ibex, que aquí no somos hermanos, ni siquiera amigos, como bien ha puesto de manifiesto Sarkozy. Unos hablando de más, otros hablando de menos y los más mirando para otro sitio, todos dejan claro que no han aprendido la lección de Grecia.

Si algo quedó claro con el rescate griego es que no es cierto lo de «más vale tarde que nunca», que lo que se haga, incluso dejar quebrar al país, hay que hacerlo y decirlo rápido. Todo lo que no sea eso lleva a una agonía irresistible para todos porque frena la inversión, el crecimiento y mina la credibilidad de la Unión Europea. Sin embargo, aquí puede más que haya elecciones en Francia que cualquier otra cosa.

Mucho me temo que mientras los sondeos no sean mucho, pero que mucho, más favorabnles a Sarkozy, aquí nadie va a mover un dedo. Merkel porque se ha comprometido personalmente en la campaña del presidente francés y los demás porque no se atreven a llevarle la contraria a Merkel. Así, tenemos a De Guindos de un lado para otro tratando de explicar por ahí fuera lo que no son capaces de explicar aquí dentro y, lo peor, nadie le escucha.

Les prometo que me encantaría asistir discretamente a la reunión de mañana entre De Guindos y Draghi. Un ex-Lehman  y un ex-Goldman. Por lo menos hablan el mismo lenguaje, el de los tiburones implacables, pero lo normal es que terminen a dentelladas entre ellos.

El caso es que por ahí fuera no vamos a encontrar ni apoyo ni simpatías, así que ya podemos hacer las cosas muy bien y muy deprisa, porque a muchos les encantaría vernos pasarlas mucho más canutas que ahora, incluyendo a esos que luego en las macrocumbres se deshacen en saludos, sonrisas y parabienes para apuñalarnos inmediatamente después.

Un consejo, gratuito, para De Guindos. Déjese de tanta tourneé, que al único que tiene usted que ver es al griego Evangelos Venizelos y que le cuente cómo le han tratado a él y a su país. Solo de esta manera estará realmente preparado para lo que se avecina, aunque no deja de ser cierto que Venizelos «los tuvo cuadrados» en la última parte del rescate.

Y mientras el segundo asalto llega, mañana, con la subasta de deuda del Tesoro (yo la dejaría desierta para que se vayan orientando de que tenemos el calendario más desahogado de lo que ellos piensan) los mercados han hecho alarde de «pasar olímpicamente» de España. Se han dedicado a lo suyo, que se recuperar en mayor o menor medida parte de lo perdido en los últimos días y, sobre todo, el resuello. Y para ello, lo mejor es desentenderse del Ibex y de todo lo que rodea a España.

Queda todavía mucho por ver, pero debemos ir acostumbrándonos a que nuestro rumbo, el de nuestro Ibex, no es el rumbo de los índices de nuestros socios. Cada vez habrá una mayor brecha para regocijo de los unos y los otros y desesperación de los de aquí. Se avecinan tiempos duros, esperemos que no demasiado largos.

Al cierre, el Dax ganó un 0,63%, el FTSE un 0,26%, el CAC un 0,51% y el Ibex se mantuvo en pérdidas del 0,57%. Y gracias. Como puede observarse claramente, Europa se desentiende del Ibex.

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