El Gobierno propone a las autonomías una subida de hasta el doble en las tasas universitarias

18/04/2012

Milagros Asenjo. La suerte está echada y de la misma manera que la enseñanza no universitaria ha sido objeto de duros recortes, la universitaria se enfrenta a decisiones similares. Es decir y entre otras acciones, en los campus se cierne la amenaza de matrículas más caras, más horas de clase para los profesores y una oferta de títulos más reducida.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, acude a la Conferencia General de Política Universitaria, en la que están el Gobierno y las comunidades autónomas, con la propuesta de que el coste de que los alumnos con el pago de las tasas sufraguen hasta al menos el 30% del coste de su formación, ya que ahora la matrícula cubre alrededor del 15% de ese coste. Esto podría concretarse en matrículas de entre 1.200 y 1.800 euros por curso.

Sin embargo, la intención del Gobierno es aplicar una subida en torno al 20% para las primeras matrículas y gravar a los repetidores de forma considerable, posibilidad que ha sembrado la inquietud en las universidades debido a que se considera como un arma de doble filo, ya que el número de repetidores es muy alto, por ejemplo en las politécnicas, y si prospera la idea de que estos alumnos asuman el cien por cien de su plaza, determinados centros se quedarían vacíos.

Par los másteres y posgrados, se estima unas subidas del 30%. Actualmente, un máster oficial cuesta entre 800 y 3.000 euros en números redondos, dependiendo de la mayor o menos experimentalidad de las enseñanzas.

Para fijar la subida de las tases en los grados, el Gobierno establece una horquilla en la que se deben mover las comunidades autónomas; no es así para los posgrados, que tienen un porcentaje fijo de aumento.

Sea como fuere, la subida de las tasas supondrá una menor atribución de recursos a las universidades, porque recaudarán más por las matrículas y, los gobiernos regionales –todos tiene competencias educativas- les restarán esos ingresos de la asignación nominativa.

Más horas lectivas

Las medidas de ahorro se concretarán también en un aumento de las horas lectivas del profesorado. El Ministerio ha lanzado el globo sonda de que tendrán más horas de clase aquellos docentes que no investiguen o que apenas lo hagan, pero es asimismo una decisión complicada porque el reconocimiento de los sexenios de actividad investigadora por sí solo no sirve para concluir rotundamente y sin margen de error quien investiga o no.

Los catedráticos y profesores titulares de Universidad con dedicación a tiempo tienen la obligación de ocho horas lectivas semanales y seis de tutorías o asistencia al alumnado. Además, al menos once horas las 37,5 semanales de trabajo deben dedicarlas a tareas investigadoras y el resto a otras relacionadas con su labor. Quienes tengan dedicación a tiempo parcial, deberán cumplir entre tres y seis horas lectivas y un número igual de tutorías y atención a los estudiantes.

En el caso de docentes a tiempo completo, el aumento de carga lectiva sería de dos horas semanales peor al introducir el matiz de la producción investigadora el resultado final de la propuesta puede variar.

Además y de acuerdo con la visión que el Gobierno tiene de la Universidad, se baraja la desaparición de estudios como otro hito en el camino del ahorro.

¿Cómo reaccionan las universidades ante estos anuncios?

En realidad, temen convertirse en el blanco de todas las iras, pero aseguran que no pueden sino cumplir lo que decida la Administración correspondiente y gestionar el servicio que tiene en sus manos de la mejor forma posible.

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