Sí, creo que el cazado ha sido el Rey. Así de simple. Tal vez había gente que conocía esta particular forma de divertirse del Rey, la de irse a cazar elefantes. Tal vez esto sea costumbres y hobbies de los reyes. Que no se conforman con encender la Play y jugar un rato a algún juego de tiros y desahogar un rato las ganas de matar y mejorar la puntería.
No me gusta la gente que mata elefantes. No me gusta, en general, la gente que se divierte matando, que realiza la gran hazaña de matar a un animal, un ser vivo. No tolero ni comparto la idea de que alguien que se hace llamar Rey de España se coloque un chaleco de caza y rifle en mano apunte a la cabeza del animal y le clave una bala entre ojo y ojo. El animal caerá sobre sus grandes y pesadas patas, no sin antes emitir un ensordecedor sonido de dolor. Plegará las orejas sobre su cabeza y caerá dando un trompazo en el suelo, levantando el polvo y convirtiéndose en un trofeo para nuestro rey.
Me imagino al Rey llevándose los colmillos de recuerdo, como trofeo, y me lleno de impotencia y rabia.
Me importa poco que sea el Rey, es que si fuese mi tío el que se va de caza de elefantes tendría la misma opinión sobre mi tío y sobre la práctica de esta caza.
El Rey sale pidiendo perdón, apoyado en la muleta y cito lo que más ha captado mi atención: “Estoy deseando retomar mis obligaciones. Y lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”.
El Rey dice que está deseando retomar sus obligaciones, hasta ahora, creo, que no era su obligación cazar animales en extinción. Dice que lo siente mucho… me imagino que por “cazar elefantes”, creo que en las imágenes donde el Rey dice que lo siente, se le ve en la mirada mucho arrepentimiento, pero también una mirada de “cazado” de “me han pillado” y es por eso que a mí no me vale que me diga que lo siento.
Creo que ese lo siento debería de ser para esos elefantes que el Rey ha cazado. Para los ya muertos y para los vivos.
Espero que el Rey abandone esta práctica y como dice regrese a sus obligaciones de Rey que no es precisamente cazar elefantes. Que deje el rifle donde lo tenga que dejar y a los inocentes elefantes tranquilos, que vivan o mueran, pero que no lo hagan a manos de un Rey que nos representa, que no mate con nuestro dinero y que no tenga que volver a hacernos pasar vergüenza ni indignación.
Que no me haga el Rey odiar la monarquía y odiarle a él.
Por mucho que pudiese yo simpatizar con nuestro Rey, hoy no digo “pobre Rey” hoy digo “pobres elefantes” y en fin, esto es lo último, no sabemos que vendrá después.
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