Hay días en los que cualquier excusa es buena para bajar y otros en los que ninguna erxcusa es suficiente para conseguir que las Bolsas bajen. Hoy ha sido uno de esos, con reacción por todo lo alto tras una apertura de pena provocada por la rebaja del rating español.
Uno de nuestros «amigos» innombrables tuvo a bien anoche dejar la solvencia de España a tres peldaños del bono basura con ese celo que viene siendo tan habitual desde que la crisis subprime les sacara las vergüenzas.
No quisiera que nadie supusiera que por meterme con los innombrables estoy diciendo que España esté mejor de lo que dicen los «ratings». Nada de eso, la tragedia es precisamente esa. Lo que digo es que ya hubiera querido para todo ese mismo celo, sobre todo con las emisiones «subprime», porque seguramente nos habríamos ahorrado buena parte de lo que ahora padecemos. No digo que no lleven razón ahora, sino que son tan culpables de lo que hay como los gobiernos que no actuaron, como las instituciones de control que fallaron o como los bancos que creyeron en que todo el monte era orégano, solo eso.
Pero vayamos a lo que interesa de verdad. Después de la rebaja del rating nos preparamos para una jornada de sangre y más sangre y la apertura lo prometía. Un gap bajista de apertura de cuidado y a los pocos minutos de sesión la caída en el Ibex marcaba el 2,59%, lo que sugería que llegaba de nuevo el momento de abrocharse los cinturones, pero nada de eso sucedió sino todo lo contrario.
El Ibex y el resto de índices europeos emprendieron el camino del norte y comenzaron la carrera hacia lo que nadie pensó que podría producirse, entrar en ganancias y consolidarlas al cierre. Ha sido una recuperación que solo cabe definir de dos maneras. O ha sido heroica, que lo dudo porque en el mercado no hay héroes, o ha sido desesperada ante la cercanía, de nuevo, de los 6.800 puntos.
Cierto es que la subasta italiana de deuda contribuyó decisivamente a calmar los ánimos, que andaba todo un poco revuelto y que la confianza del consumidor en Estados Unidos también fue buena, lo que compensó que el PIB americano mostrara un menor crecimiento hasta marzo que en el último trimestre de 2011. Lo que descarto es que el mercado subiera aplaudiendo el enésimo bandazo del gobierno con el anuncio de subida del IVA el año próximo ¿o subió precisamente por eso?
En fin, que casi sigo sin poder creerlo. De perder más de un 2,5%, el Ibex llegó al trano final de la sesión con unas ganancias que rozaban el 2%. Ver para creer, pero cosas como estas son las que hacen de la Bolsa algo apasionante.
Al cierre, el Dax marcaba una subida del 0,91%, el FTSE del 0,49%, el CAC del 1,14 y el Ibex del 1,69%. Sin duda, ha sido una reacción por todo lo alto.
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