Un inesperado dato positivo del ISM industrial llevó en volandas a los índices americanos y a pesar de que el Nasdaq se desinfló desde mediada la sesión y lastró al resto, el Dow Jones volvió a los máximos plurianuales y cerró en su mejor cota de los últimos cuatro años.
Se trata de una constatación más de que el recorte del que solemos hablar está en Europa, mientras que en Estados Unidos ya podemos hablar de retroceso dentro de una tendencia alcista. Las diferencias entre lo que ocurre a los dos lados del Atlántico son cada vez más abismales y tienen mucho que ver con las formas de encarar la crisis que adoptaron en cada caso.
Es cada vez más evidente que, a pesar de los excesos iniciales, la fórmula americana ha dado mucho mejor resultado que la europea y no porque una fuera mejor que otra, sino porque en Europa cualquier movimiento necesita meses y en Estados Unidos se hace en minutos. De esta forma pudieron corregir los errores iniciales rápidamente e implementar las medidas necesarias con celeridad a medida que se iban necesitando. Igualito que aquí, que de crecimiento se va a hablar a finales de junio y hablar no supone más que eso, hablar.
Pero volviendo a la sesión, quiero mostrarles algo que me preocupa. Siempre he mantenido que una subida en la que el Nasdaq no acompaña no es una subida sana y la figura que dibujó el Composite fue para preocupar:
No me negarán que es para precupar la segunda parte de la sesión. Tanto como para que, en mi opinión, empañe el hito conseguido por el Dow Jones:
El índice que agrupa a 30 de las mayores empresas mundiales tiene ganas de seguir hace arriba y lo demuestra cada vez que las cosas se ponen feas. A pesar de que luego no es el que más sube, sí es el primero en dar la cara cuando el mercado se pone más tenso y ahora ha vuelto a hacerlo.
En definitiva, que el Dow Jones nos lleva al optimismo pero repito algo que dije hace algunos meses: sin el Nasdaq no iremos a ninguna parte y, desde luego, no llegaremos demasiado lejos. Necesitamos con cierta urgencia que el Nasdaq reaccione, aunque también tiene su lógica que descanse algo más que el resto después de haber sido el índice que más ganó en el último tramo alcista en Estados Unidos.
En fin, que, como siempre, las cosas no están claras ni mucho menos. Al cierre, el Dow subió un 0,50 %, el S&P500 un 0,57% y el Nasdaq Composite un ridículo 0,13%. El Dow Jones vuelve a máximos, pero el Nasdaq lastra las perspectivas.


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