Ya les comentaba yo ayer que la subida era una ocasión perdida por la Eurozona y que hoy encontraríamos algo en lo que apoyar una nueva caída. Me fastidia ser profeta, pero lo cierto es que con excusa o sin excusa nos hemos encontrado de bruces con una nueva caída y con un Ibex que se acerca más al abismo cada día que pasa.
La excusa oficial será el mal dato de empleo privado en Estados Unidos, que en realidad ya lo quisiéramos nosotros en Europa pero a ellos les ha parecido poco, pero la realidad nos indica que el Ibex llevaba camino del desplome desde las diez de la mañana y que la sesión fue de más a menos en toda Europa. En realidad, de más a muy menos en el caso del Ibex.
Pero la realidad es que hay muchas razones para la caída. La idea de que el dato de empleo en la Eurozona ha alcanzado un nuevo récord histórico tampoco me seduce mucho ya que cualquiera que sepa sumar con los dedos sabía que el dato iba a ser exactamente ese, así que no nos queda más remedio que pensar en que los inversores, los que manejan el dinero, tienen miedo, mucho miedo y a tres cosas distintas.
La primera pero no en este orden, sino en el inverso, a la victoria de Hollande. Ya ha avisado de sus intenciones y tiene ganas de plantar cara a Merkel. Por un lado, los mercados lo agradecerían, pero el «pollo» que se puede armar en el cortísimo plazo hace que más de uno prefiera la liquidez.
La segunda no es otra, de nuevo, que el temor a la situación en Grecia. Hay elecciones y eso supone que pase lo que pase tendrán en el país un gobierno más débil que el actual, lo que hace prever a más de uno que los recortes y reformas pueden verse seriamente comprometidos. Desde que se produjo el segundo rescate se habló de la hipotética necesidad de un tercero y la hipótesis va dejando de serlo cada día que pasa.
Y la tercera, que en realidad es la primera en el foco de los que mandan, es el terror a España. Contaban esta tarde en Estados Unidos que «aún se está a tiempo de rescatar a España, pero no hay mucho más» y aunque el término rescate no era exactamente igual al de Grecia, sino que hablaba más de políticas tendentes al crecimiento, lo cierto es que en Europa van camino de hacerlo todo mal otra vez.
No va a haber políticas de crecimiento hasta que sea demasiado tarde. La terquedad de Merkel y la desorientación del Gobierno español van camino de producir un colapso que nos hará sonreír al hablar de Lehman Brothers. Curioso que Luis de Guindos, ex Lehman, esté otra vez en el ajo.
No he mencionado al ministro de Economía porque pasaba por ahí, no. Este señor y quien le mantiene en el puesto, Mariano Rajoy, ya son culpables de algunas cosas y la principal es el descrédito que nos hemos ganado a pulso por ahí fuera. Primero retrasamos la presentación de los Presupuestos por motivos exclusivamente internos, después «regateamos» el objetivo de déficit y luego nos han embarcado en un programa de reformas que parecen más improvisadas que cualquier otra cosa.
La última desgracia de este plan es la del banco malo, una cosa que debió hacerse hace cuatro años y nos habría salido todo mucho más barato, pero no se hizo y aún tenemos a los bancos en la cuerda floja a pesar del dineral que nos están costando, en especial las Cajas. Pues bien, después de decir que no iba a hacerse, ahora se dice que están preparándolo y, para colmo de males, el dinero no lo va a poner el Estado.
Señor de Guindos, voy a aclararle un concepto fundamental. Que usted ceda a la presión «política» de no poner dinero para rescatar a los bancos es absurdo, como bien sabe, porque el banco malo es un buen negocio para España, para el Estado, a largo plazo. Se compra por casi cero lo que algún día valdrá dinero y tanto es así que muchos fondos internacionales están haciendo ofertas para quedarse con esos activos por ese casi nada.
Ya sé que es por no incurrir en más déficit, pero para eso lo que tiene usted que hacer es recortar de donde debe y hasta ahora no lo ha hecho: de la desquiciada organización territorial y, sobre todo, de los más de 400.000 politicastros que de una forma u otra viven a costa de todos, ya sea en gobiernos, autonomías, diputaciones, confederaciones hidrográficas, empresas publicas de todo tipo, entes administrativos de la mayor variedad, partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales subvencionadas…
Vale, no sigo que me caliento y luego es peor porque digo cosas que no debo…
Tan clara es la cosa que esta vez, desde hace ya algunos meses, los inversores están castigando muy particularmente al Ibex y han dejado un poco más liberados al resto de índices europeos. Hoy se ha repetido esta tendencia que ya es hábito. El Dax ha perdido un 0,75%, el CAC ha subido un 0,42%, el FTSE ha recortado un 0,93% y el Ibex se ha despeñado otro 2,55% y camina de la mano del Mibtel italiano, que nos acompaña con un 2,60% de caída. Cada día el Ibex se acerca más al abismo y al final se va a caer.
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