Si entre todos los índices conocidos sólo aguanta el menos fiable, mal asunto, así que mal están las cosas si sólo aguanta el Ibex. Es de cajón de madera de pino y, si quieren, lo barnizamos de cualquier color, pero sigue siendo madera de pino. Pero es que para colmo de males es el segundo día consecutivo en el que el Ibex aguanta en solitario contra viento y marea. Ayer logró contagiar al FTSE y el CAC pero hoy ni eso.
¿Y por qué están tan mal las cosas? Sencillamente porque lo ocurrido ayer y hoy denota que no es España el único problema. Tanto poner el foco en el sistema financiero español, en las subastas de deuda y en la prima de riesgo y resulta que el PMI de la Eurozona denota contracción un mes tras otro y ahora dice que aquí no se salva nadie de la recesión.
¿Y Alemania? Pues tampoco es que estén allí las cosas para tirar cohetes y el empleo ha empezado a dar muestras de extrema debilidad, lo que siempre es preocupante. A un año vista de las elecciones en las que Merkel tratará de revalidar el mandato las cosas comienzan a torcerse y mucho se temen los analistas que puede ser necesario que se tuerzan bastante más para que la canciller alemana cambie el rumbo.
Y si encima le agregamos a este negro panorama que el domingo la señora Merkel puede perder un aliado como Sarkozy si Hollande llega al Eliseo como aseguran todas las encuestas y que en Grecia lo de formar un gobierno después de las elecciones puede estar realmente complicado, pues tenemos lo que tenemos.
Cabe decir que si pierde Sarkozy será por deméritos propios, pero que si a Grecia llega el desgobierno, la UE debería hacer un análisis serio de conciencia. Si los partidos que avalaron las reformas no pueden gobernar ni en coalición se demostrará que la política europea de asfixiar a los países es contraproducente, pero será tarde y puede que se produzca un efecto «boomerang» de imprevisibles consecuencias.
En fin, que en esas estábamos cuando la caldera se puso al rojo vivo al conocerse el dato de empleo estadounidense. No todo es de color de rosa al otro lado del Atlántico y el empleo crece a ritmo de paquidermo, mucho menos que lo que esperaban los analistas y bastante menos de lo que creció en el mes anterior. Los futuros americanos enfilaron al sur y nadie en Europa se atrevió a hacer otra cosa.
Suerte que el Ibex frenó a tiempo y mantuvo el tono positivo porque si no a estas horas estaríamos hablando de que el selectivo español habría perdido con estrépito su último soporte, los 6.800 puntos. No ocurrió, pero el cierre europeo fue de esos que gustan poco, prácticamente en mínimos del día. El Dax perdió un 1,99%, el FTSE un 1,93%, el CAC un 1,90% y el Ibex avanzó un 0,35%. Mal están las cosas si sólo aguanta el Ibex, aunque el empeño en respetar su soporte lleva a pensar que el resto de mercados estén exagerando el gesto. El lunes podremos salir de dudas… o no.
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