Cataluña ¿es o no es España?

25/05/2012

Miguel Larrañaga. Lo que le faltaba a los mercados europeos era que Cataluña lance un grito de socorro porque está con el agua al cuello y no podrá pagar su deuda sin apoyo del Estado.

Me van a perdonar ustedes el titular y prometo no llevar este asunto al terreno político, sino quedarme en el estrictamente económico, pero el señor Mas me lo ha puesto en bandeja y ya llevaba yo unos días con la mosca detrás de la oreja porque no me cuadraba el «pacto» para las enmiendas con CiU y la repentina llamada a Durán Lleida a La Moncloa y acabo de caerme del guindo (no confundir con el señor ministro que ese no ha caído aún).

Vayamos por partes. La Bolsa iba hoy camino de despejar todas las dudas. Los mercados europeos se despertaron con ganas de subir y lo hacían con ganas desde primera hora de la mañana hasta que apareció en escena la deuda de Cataluña, esa Comunidad Autónoma que nos cuenta cada dos por tres que quiere ser independiente, que tiene «embajadas» distribuidas por el mundo y que debe lo que no está en los escritos, tanto que lleva ya tres planes de ajuste que han dejado como un solar la sanidad pública y amenazan ya a otros sectores.

Pues bien, el honorable, molt honorable, Artur Mas quiere el apoyo del Estado para pagar la deuda. En román paladino, que está más tieso que la mojama, que en el mercado de deuda le hacen cuchufletas cada vez que intenta sacar unas perras y que, al parecer, tanto independentismo reivindicativo no es aplicable al independentismo de bolsillo, es decir, «sufragante» de una idea política y «financiadora» de sus instituciones. No hay un solo catalán dispuesto a comprar «bonos patrióticos», así que hay que recurrir al denostado Estado.

Cierto es que a Artur Mas le dejaron el Palau de la Generalitat como un solar los del tripartito, pero no es menos cierto que al señor Mas se le ha llenado la boca de llamar de todo a los «malvados centralistas» y de culpar de todos los problemas de Cataluña a cualquier ciudadano del mundo, excepto a los catalanes. Y ahora no van a ser los ciudadanos del mundo, sino los de España, los «malvados centralistas» los que le tienen sacar las castañas del fuego. ¿En qué quedamos, convocamos un referéndum de autodeterminación o convocamos otro para ver si pedimos ayuda a los «malvados centralistas» para que nos ayuden a taponar los agujeros?

Mal tienen que estar las cosas, realmente mal, para que Mas se haya «bajado» a esta posición y eso es lo que ha interpretado de inmediato el mercado, para quien Cataluña es España y más si los «malvados centralistas» van a emitir deuda para que los catalanes paguen sus deudas. La prima de riesgo ha vuelto a campar por sus respetos y las Bolsas europeas no solo han interrumpido las subidas sino que se han precipitado hacia el extremo opuesto en apenas un par de horas. Cataluña ha metido tanto miedo en el cuerpo a los inversores que la noticia ha aparecido en los medios digitales económicos americanos, habitualmente refractarios a este tipo de cosas.

Pero bueno, no llegará la sangre al río. Eso es lo que han pensado finalmente los inversores, que se han puesto a leer para enterarse un poco de qué va la cosa y se han dado cuenta de que CiU se ha convertido desde hace un par de meses al «apoyo desinteresado» a un Gobierno al que le viene bien pero que tampoco lo necesita en absoluto. Blanco y en botella. Madrid, la denostada Madrid, va a echar un cable a Cataluña, la de las amenazas de referendum pro independencia, la de las embajadas…

Queda claro, aunque le pese al señor Mas, que en el mundo de las inversiones, de la deuda, de los bonos, de las primas de riesgo y de los créditos, Cataluña es España y que lo pagamos hoy en forma de subida de la prima de riesgo, precisamente por el riesgo catalán de impago. Definitivamente deberíamos avanzar hacia algún lado en esto del modelo de Estado porque tal y como está es incongruente y económicamente insostenible. Y conste que la idea de pacto fiscal catalana no debería descartarse de entrada, que un pacto fiscal con derechos y obligaciones puede ser una buena solución en tanto llegamos al federalismo y abandonamos el engendro de las autonomías donde el Estado solo tiene obligaciones y las Comunidades solo tienen derechos.

Pero no solo de Cataluña ha vivido hoy el mercado. Bankia también ha tenido los focos encima toda la jornada. Las cifras de los nuevos gestores y las del Gobierno no cuadran ni a martillazos y entre ayudas públicas de 9.000 millones o de 15.000 millones hay una diferencia como entre la noche y el día. Parece que estemos hablando de sillones, pero no estamos hablando de millones, de miles de millones y el mercado asiste estupefacto al desenlace del asunto con la cotización de Bankia, por fin, suspendida.

Me van a permitir que haga aquí un pequeño inciso para felicitar efusivamente a don Julio Segura, el sagaz presidente de la CNMV que acaba de darse cuenta de que en Bankia «concurren circunstancias que pueden alterar la normal cotización del valor». Tiene bemoles lo suyo, don Julio. Lo que ha tenido que llover para que a usted se le haya humedecido siquiera la ropa. Ha dimitido un presidente, se ha intervenido por el Estado, ha perdido más de un 60% de su valor, ha caído sesión tras sesión más del 10%, ha repuntado en un solo día más del 20% y hoy, ha sido hoy, cuando «concurren circunstancias…» No sigo, que me caliento.

En fin, que hoy los mercados se han olvidado de Grecia y de los Eurobonos por un día. Han tenido suficiente divertimento con España, ese país del Sur, de allende los Pirineos, donde todo es diferente y muy frecuentemente de cachondeo. Por ahí fuera tienen que flipar con nosotros, así que empiezo a simpatizar con Rajoy. El pobre hombre va por ahí jurando ajustes perpetuos para que España cumpla sus compromisos y le van dejando como a la Choni. Primero Madrid y Valencia le dejan el déficit del año pasado descuadrado de nuevo, ahora Cataluña dice alto y claro que está con el agua un poco más arriba del cuello y eso cuando no son sus ministros los que andan a la greña contradiciéndose sobre lo que se va a hacer o no. No me extraña que el pobre Rajoy no sea la alegría de la huerta. Cada día se despacha con una nueva más increíble que la anterior.

Total, que divertirnos, lo que se dice divertirnos, no nos hemos divertido, pero la verdad es que el día ha estado entretenido. Al cierre, el Dax avanzó un 0,38%, el FTSE un 0,03%, el CAC un 0,32% y el Ibex un modesto 0,13%. No está mal para la que ha caído.

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