Wall Street amaneció con ganas de tirar y ni un mal dato de confianza del consumidor pudo con esa determinación. El problema es que las razones que alentaron la subida podrían quedar en el limbo de los rumores, ya que todo está basado en comentarios que dicen que China va a poner en marcha de forma inminente un plan de estímulo a su economía y, la verdad, cuadra poco.
El reflejo de las dudas se vio a media sesión, cuando los índices perdieron fuelle para volver prácticamente el punto de salida coincidiendo con la rebaja del rating español por parte de la pequeña agencia Egan Jones, pero poco a poco remontaron y aunque no volvieron a los máximos, arreglaron bastante el perfil. Lo vemos en un gráfico de cinco minutos del S&P 500:
El problema viene dado porque al cierre muchos analistas seguían sin comprender las razones de tanto optimismo y eso quedó reflejado en un dato que suele pasar desapercibido normalmente: a pesar del subidón, el número se valores que marcó nuevos mínimos del año superó al de aquellos que marcaron nuevos máximos, lo que viene a ser una incongruencia bastante evidente.
En fin, que el mercado sigue debatiéndose entre Málaga y Malagón y lo hace con cierta rotundidad. Al cierre, el Dow Jones subió un 1,01%, el S&P 500 un 1,11% y el Nasdaq Composite un 1,18%. Como se ve, Wall Street está con ganas de tirar, pero el problema es encontrar una razón real para hacerlo.
