El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha dado marcha atrás en su postura ante los rectores, tras el inaudito plante de que fue objeto -hoy hace una semana- por parte de las máximas autoridades académicas de los campus, al asegurar en la sesión de control al Gobierno en la Cámara Baja que «no rehúsa el debate ni con los rectores ni con nadie”. En su respuestas a las preguntas de la portavoz de Universidades del PSOE, Angelina Costa, el ministro ha resaltado que su Departamento está «abierto al diálogo» con los rectores y que no tiene «ningún problema» en introducir las propuestas de mejora necesarias en el real decreto que incluye medidas de ahorro, tales como subida de tasas o cambios en la dedicación del profesorado.
La diputada socialista ha reprochado a Wert el desaire de los rectores por su «negativa a debatir sobre el incremento de tasas y demás recortes que afectarán a las universidades españolas».
En realidad, el plante de los responsables de las universidades al ministro fue una decisión extrema ante la negativa de Wert a comprometerse en ese momento a convocar un Pleno del Consejo de Universidades para debatir los recortes y las medidas de racionalización del gasto contenidas en la normativa aprobada por el Gobierno y ratificada por la Cámara Baja.
Hoy, el ministro ha confirmado su anunciada marcha atrás y ha ratificado que el viernes 1 de junio se ha vuelto a convocar a los rectores al Consejo de Universidades ordinario, con el mismo orden del día previsto para la fallida sesión, y que, en las próximas semanas, se celebrará uno extraordinario para debatir el decreto.
«Es evidente –ha dicho Wert a instancias de una pregunta de la diputada del PP María Jesús Moro– que hemos hecho todos los esfuerzos para que el dialogo se restablezca y se va a celebrar esta un Consejo extraordinario en las próximas semanas en el que estaré encantado de debatir con todos los rectores el contenido del real decreto».
Sin cambio de rumbo en las reformas
No obstante, el máximo responsable de Educación ha advertido en la misma sesión del control al Gobierno que las reformas educativas seguirán su «rumbo», al margen de su popularidad como titular de Educación o del impacto electoral.
Con respecto a la huelga del pasado 22 de mayo, Wert ha señalado que, aunque «entiende» los «intereses legítimos» de los sindicatos de enseñanza que promovieron las protestas, el paro del sistema educativo de ese día fue “inferior al 25%” y tuvo un impacto «desigual» en las distintas comunidades autónomas.
En esa guerra de cifras propia de una protesta de esta naturaleza, los sindicatos cifraron el paro en un 80%. Sin embargo, medios más neutrales rebajaron el seguimiento del mismo a la mitad de los convocados, lo que calificaron de éxito a las alturas de curso en que nos encontramos.
En cualquier caso, la conclusión del ministro es rotunda: “Nada va a variar el rumbo que este Gobierno tiene que tomar, al margen del impacto electoral y de la popularidad del propio ministro. No pensamos en las siguientes elecciones sino en la siguiente generación«.
Por su parte, el diputado socialista Felipe Jesús Sicilia ha alertado de los efectos del real decreto de medidas urgentes de racionalización del gasto público educativo, ya que, en su opinión, va a provocar el «hacinamiento» de los alumnos en el aula o el «despido» de profesores.
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