Responsabilidades y explicaciones hasta en Sálvame

31/05/2012

diarioabierto.es.

Asisto atónito, como casi todos los españoles, a esta locura de las cajas de ahorro, a la convocatoria o no de una comisión de investigación, a la petición de responsabilidades a sus gestores… En fin, que esto, al final, y no sabemos por qué, termina pareciéndose a un drama griego en el que se llora y se lamenta y se termina matando a alguien.

No digo yo que no haya que pedir responsabilidades. Pero a todos los responsables, ¿no? Porque, en definitiva esto puede parecer los del chivo expiatorio. Buscamos a alguien, le echamos la culpa, le condenamos… y a casa.

Que cada palo aguante su vela. Incluido el Gobernador del Banco de España que en vez de hacer su trabajo de vigilar el buen funcionamiento del sector, se ha dedicado a vigilar a los trabajadores y pensionistas por si cobraban demasiado. Ahora, compungido y con aire de víctima se pasea por los medios diciendo que él sí quiere explicar lo que ha pasado, pero que no le dejan. Pero bueno. Pues cuéntelo usted, hable con la prensa, escriba un artículo, vaya a Sálvame… Que aquí dar explicaciones no es tan difícil..

La crisis de las cajas ha sido para la mayoría de los mortales un mazazo, porque para muchos de nosotros eran toda una institución. Unas instituciones que, además, sostenía –no sé si ya puede sostener- fundaciones, becas, centros de mayores, ayudas para recuperar y mantener patrimonio cultural y algunas otras cosas que pueden verse todavía por ahí. Lo malo es que, además, han servido para llenar los bolsillos de cuatro enterados que se lo llevaban crudo en forma de indemnizaciones, planes de pensiones y otras bicocas.

La crisis de las cajas, dicen los que entienden, se ha venido gestando desde hace años. Y si eso es verdad, habría que poner al menos en cuestión el sistema de representación en los consejos de estas entidades.

Porque parece que ninguno de los que han ocupado y cobrado por su sillón, han cumplido mínimamente  con sus tareas. Dicen que ellos no sabían nada, que les daban unos papeles amañados y que las decisiones importantes no pasaban por el consejo.

Pues, qué quieren que les diga, amigos: haber pedido los papeles, haberse interesado, haber interpelado y haber denunciado. Y, haber defendido a los que en teoría representabais. Que no lo hicisteis. Y da la sensación de que aquellas reuniones, tan generosamente retribuidas, sólo han servido para pasar el rato con los amiguetes: políticos, sindicalistas y otros.

Uno se asombra cuando conoce que hay políticos que llevan largos años sentados en ese consejo, cobrando cifras millonarias y ahora se echan las manos a la cabeza y dicen, muy serios, aquello de “yo no he sido”. Y hasta se indignan con el jefe de los gestores que, por cierto, era compañero suyo de consejo.

No se puede admitir que los consejos de estas entidades sirvan para que cuatro indocumentados (por lo que se ve) cobren sueldos millonarios, sin responsabilidad alguna si la gestión acaba en un desastre. No sé cuál será la función de los consejeros en las empresas privadas, pero, en cualquier caso, allá ellos. En estas instituciones, no.

Quevedo escribió hace tantos años… ¿Siguen igual las cosas?

Sacrilegios pequeños se castigan;
los grandes en los triunfos se coronan,
y tienen por blasón que se los digan.

Lido robó una choza, y le aprisionan;
Menandro un reino, y su maldad obligan
con nuevas dignidades que le abonan.

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