Cuando todo es malo de solemnidad, cuando todo es abismo y caos, cuando todo se juega a una carta sobre el filo de una navaja, ahí es donde el Ibex marca las diferencias. Aunque parezca increíble, sólo el Ibex ha sido capaz hoy de mantener la dignidad en tanto que los todopoderosos índices europeos de primera división, especialmente el Dax alemán, han visto como se resquebrajaban sus suelos y caían en picado.
¿Razones? Varias y ninguna aislada, pero la fundamental tiene mucho que ver con la fragilidad de la situación, en la que todo parece «cogido con alfileres». Empecemos por el principio. Tras un mal dato de empleo privado estadounidense en la víspera, durante la noche se conoció otro mal dato de actividad industrial en China, lo que le viene fatal a la industria alemana, que suple la falta de mercado en Europa como consecuencia de la crisis con unas ventas demasiado abultadas en China para lo que debería corresponder. Dado que los datos chinos apuntan definitivamente hacia una ralentización severa del crecimiento, muchas de las expectativas de la industria alemana se ven en el alero.
En segundo término, la explosión de las primas de riesgo europeas ha hecho morir de éxito al Bund alemán. Hoy ha entrado en rentabilidades negativas, lo que equivale a decir que en la práctica y descontando la inflación alemana, quien compra bonos alemanes está perdiendo dinero en realidad. Esto, que puede parecer muy bien porque supone que a Alemania le pagan por financiarse en lugar de pagar ellos es malísimo porque tiene un efecto «boomerang», que consistirá en dificultades para que el Tesoro alemán coloque deuda porque una cosa es lo que ocurra un día en el secundario y otra muy distinta pretender que los inversores institucionales vayan a comprar títulos sabiendo que con ello perderán dinero, que una cosa es buscar refugio y otra que estos tipos sean idiotas.
Tercero, el PMI de la Eurozona ha sido un desastre del que no se ha salvado nadie. Alemania está en mínimos de 35 meses y España en mínimos de 36, lo que significa que no son tantas las diferencias y que se demuestra que sin actividad en la Eurozona Alemania no es nadie. De hecho, el 60% de la producción industrial alemana se vende en la Eurozona (o v vendía) y el empeño de la señora Merkel en dar un mínimo respiro al final va contra la propia Alemania.
Para colmo, el dato oficial de creación de empleo en Estados Unidos ha sido manifiestamente mejorable y refleja las dificultades por las que sigue atravesando la economía estadounidense. La apertura de Wall Street ha sido de lo más negativo y los índices europeos han recibido la puntilla. Claro que, al otro lado del Atlántico, después de la caída verán una nueva ronda de QE3 que les ponga otra vez en forma. Aquí, gracias a doña Ángela Merkel, no se puede esperar nada parecido.
En contraposición, todo lo malo que ha ocurrido en referencia a España era ya más que esperado y, en cambio, lo que era inesperado era que las Comunidades Autónomas cerraran el primer trimestre con déficit cero. Casi que es demasiado positivo para ser verdad, pero esos son los datos que ha presentado Cristóbal Montoro.
Además, no conviene pasar por alto que hoy se han producido tres llamamientos distintos a un Gobierno de gran coalición para superar la crisis. Lo han pedido tres economistas de relumbrón en «El País», lo ha sugerido Alfredo Pérez Rubalcaba y lo ha pedido Josep Antoni Durán Lleida. Demasiada petición y conocida la terquedad de Mariano Rajoy casi es equivalente a esfuerzos vanos, pero el mensaje va calando y parece que Jordi Sevilla (reconocido socialista que lleva años clamando por un gobierno de gran coalición) ya no está solo.
En estas condiciones, se ha fraguado una de mundo al revés bursátil y es que mientras el Ibex ha mantenido el tono, el Dax se ha desplomado. Ya saben lo que suele ocurrir en estos casos, que el Ibex es el primero en salir disparado (y el primero en agotarse también, claro). No está la actual situación como para apostar demasiado fuerte por ello, pero antes solía ocurrir.
La verdad es que lo único que hubiera faltado para que a la sesión no le hubiera faltado absolutamente de nada era que el referéndum irlandés sobre el pacto fiscal hubiera sido negativo.Increíble: sólo el Ibex mantiene la dignidad, lo que aunque parezca increíble alivia algo la tensión.
Al cierre, el mundo al revés. El Dax perdió un 3,42%, el FTSE un 1,14%, el CAC un 2,21% y el Ibex un 0,41%. Algo raro pasa cuando solo el Ibex mantiene la dignidad. Para mí que han exagerado el gesto, pero nunca se sabe.
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