Tras la espectacular sesión de ayer, hoy ha tocado meter un poco de tensión, que no puede reinar la calma en el mercado más allá de unas horas. La gran incógnita en este momento radica en discernir si el mercado flaqueó demasiado pronto o si, por el contrario, se está aprovechando la tradicional recogida de beneficios de los ultracortoplacistas para barrer stops o tomar posiciones más cercanas a los mínimos. Mucho me temo que hay un poco de lo primero y un mucho de lo segundo.
Efectivamente, el perfil de los índices hoy es el de una muestra de flaqueza, de escasa fuerza y menos intención. Más de uno y más de dos han aprovechado el día para empapelar al personal y esperar a todo lo que haya que esperar en liquidez y con ganancias. Lo primero que hay que esperar es a la Fed esta misma tarde, pero cabe recordar que la prudencia nunca está de más si en el horizonte hay unas elecciones griegas de las que pende el mismísimo euro o la cuantificación de las ayudas necesarias para la banca española, en donde hay un juego de cifras de impresión.
Permitan que me pare un momento en esta cuestión. Estoy literalmente harto de escuchar la especie que yo mismo acabo de escribir: las ayudas a la banca española o el rescate de la banca española. No hay tal. Lo que hay son unas pocas entidades, Bankia, NovaCaixaGalicia, CataluñaCaixa y Banco de Valencia, intervenidas por el Estado y que en el caso de ser vendidas en este momento serían malvendidas. Todas ellas necesitan dinero y son incapaces de conseguirlo, pero solo esas. Las demás entidades financieras españolas, y son muchas, harán frente a las nuevas provisiones exigidas por sus propios medios, así que no hay rescate del sector financiero, sino unas cuantas entidades, contables con los dedos de una mano, que necesitan dinero para cubrir las exigencias en materia de provisiones, nada más.
En cualquier caso, admito que está generando nervios y confusión, lo que se traduce en muestras de debilidad como la de hoy, con índices que o bien fueron de más a menos, como el caso del Ibex o empantanaron la sesión en un tramo final lamentable.
Pero no es descartable que ayer se les fuera la mano al alza a los que mandan en el cotarro y que hoy, al ver al final lo que había, hayan decidido dar una vuelta de tuerca y buscar zonas simplemente más baratas para volver a entrar o para aumentar las posiciones. Con excusas como la espera a la Fed o el sector financiero español tienen donde agarrarse, pero a la hora de la verdad solo es eso, excusas. La verdad de los nervios sobre España está en este caso en la prima de riesgo y lo ocurrido hoy ha sido todo lo contrario a lo que ocurre cuando se incrementan los nervios y ha caído con fuerza.
No es descartable que en las próximas sesiones tengamos nuevos intentos de retroceso, que cuando hay nervios cualquier excusa es buena. Y nervios, haberlos, haylos.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,82%, el FTSE un 1,18%, el CAC un 0,42% y el Ibex un 0,30%. Y eso a pesar de que en el último tramo se perdió una burrada de lo andado previamente.
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