La Europa que quieren algunos ha quedado magníficamente representada en la jornada bursátil de hoy. Alemania y Gran Bretaña en el machito mientras Italia y España caen por el abismo, con Francia entre dos aguas, como de costumbre en los últimos tiempos. ¿Estas eran las medidas de liquidez que tenían preparadas los bancos centrales por si era necesario intervenir en los mercados? No puedo contener las ganas de ciscarme en Mario Draghi y en mentarle a su familia al señor ex vicepresidente de Goldman Sachs para Europa que tan diligentemente ayudó a Grecia a ocultar sus deudas. Hoy, convertido en presidente del BCE por obra y gracia de doña Ángela Merkel ha vuelto a hacer una demostración clara del lado en el que está. Sin duda, en el del dinero.
Como todo lo dicho anteriormente me puede costar algún quebradero de cabeza, vamos a razonarlo un poco. Por si alguien no lo recuerda, las elecciones griegas las ha ganado un partido, Nueva Democracia, que con otros dirigentes fue el que ocultó el desastre griego durante años con la complicidad de un banco de negocios llamado Goldman Sachs, que «asesoró» a aquél Gobierno griego a cambio de una minuta nada despreciable. Ya entonces estaba el señor Draghi del lado del dinero, del único lado que parece saber estar en los momentos decisivos, porque hoy muchos han recordado que retorna al poder el mismo partido que ocultó la deuda griega, pero casi nadie ha recordado que se hizo con la inestimable y bien pagada ayuda de la firma de la que el actual presidente del BCE era responsable para Europa. ¿No se enteró de nada, no?
Pues bien, ante la posibilidad de que las elecciones griegas las ganara quien no debía (para ellos), los bancos centrales, encabezados por la Fed y el BCE, aseguraban tener un plan de contingencia para dotar de la liquidez necesaria si se producían turbulencias. Al parecer, que la deuda española haya superado por bastante el 7% y que la prima de riesgo cabalgue por niveles en los que otros países se vieron obligados a solicitar la intervención no es motivo suficiente para ser considerado «turbulencia» y el señor Draghi sigue en sus trece, impasible, haciendo el don Tancredo, haciendo gala de que lleva el BCE catorce semanas sin comprar un solo título de deuda en el secundario.
Vuelve a estar el señor Draghi en el lado correcto, en el de quienes se están poniendo las botas con la especulación salvaje contra la deuda española. En el de quienes están colocados en ambos sentidos. De un lado, comprando deuda en el secundario para poner su dinero a buen recaudo a un interés de cine, el 7% para el largo plazo, y, por otro, operando a cortísimo con Credit Default Swaps (CDS) contra España e Italia. Quienes se pueden permitir este tipo de operativas no son ni usted ni yo, son otros tipos, precisamente a quienes Draghi parece proteger con su inacción, dándoles más tiempo para especular a su antojo a la baja y al alza, que de todo hay.
Ya les aviso al señor Draghi y a la señora Merkel que se van a quemar los dedos, que estos tipos están crecidos y se atreven con todo porque el espectáculo de hoy con la prima de riesgo española habla por sí solo. Las informaciones sobre las elecciones griegas sirvieron de bálsamo en la apertura del mercado y retrocedió hasta los 529 puntos junto en el momento de la apertura, pero en lugar de retroceder, como sugiere la teoría, se ha disparado a lo largo de la jornada hasta cerrar en 574 puntos (estuvo en 583) y dejar la rentabilidad del bono español a diez años en el secundario en el 7,15%.
¿Qué parte de la teoría no han entendido los lumbreras que nos maldirigen? ¿Pensaban que la victoria de Samaras en Grecia iba a convertir al euro y sus Bolsas en una fiesta y que los «amigos de Draghi» iban a ceder? Ténganlo ustedes claro. Mientras esta gente huela dinero fácil (y es fácil gracias a la inacción del BCE) va a seguir actuando. Solo dejarán de hacerlo cuando alguien les plante cara, pero mucho me temo que no será ninguno de los líderes que tenemos hoy confortablemente instalados a tutiplén en Los Cabos (México) para hablar de una crisis que no sienten en sus carnes. Por cierto, a quienes hablan sobre el papel de España en la cumbre del G-20 convienen recordarles que somos un país «invitado permanente», como Holanda, pero no miembro del grupo, así que me da la sensación de que el pobre Mariano está allí más para escuchar que para otra cosa.
Visto lo visto la única posibilidad que nos queda, y puede darse, es que Obama les cante la gallina a todos. Al presidente de Estados Unidos le están amargando la campaña de la reelección y necesita un verano y un otoño «tranquilos» desde el punto de vista económico. Necesita poder decirle a los estadounidense que todo está bajo control y que Estados Unidos está encarrilado. Ciertamente, al otro lado del Atlántico han encarrilado bastante bien las cosas, pero la nueva crisis europea amenaza seriamente con dar al traste todo lo conseguido y el habitualmente sonriente Obama está muy, pero que muy, cabreado con la UE. Se espere que en la reunión del G-20 esté algo más duro que en ocasiones anteriores. A ver si consigue que Draghi compre un bono español, aunque sea uno y a título individual.
Lo peor de todo es que todos juegan con el frágil cálculo de que España no necesitará un rescate, pero todos van a estirar la cuerda todo lo que puedan. Merkel para poner poco dinero, Draghi para no contrariar a los suyos, con el pretexto de que Alemania no le deja, y hasta Rajoy, que cree que la única forma de salirse con la suya en la UE es que haya un riesgo real de que España precise ser rescatada. Todos juegan sus cartas como tahures, pero las fichas que hay encima de la mesa son nuestras cabezas.
Pero como en toda película tiene que haber un «muy malo», me quedo con Draghi, por incapaz. Más le valdría al presidente del BCE empezar a buscar soluciones por el lado del activo como empieza a debatirse en el Reino Unido, porque las del lado del pasivo se han demostrado calamitosas, no han restaurado el necesario crédito para que Europa funcione y han esquilmado a quien menos culpa tiene del desaguisado, las clases medias.
Entre tanto, todos los que creyeron al comienzo de la jornada que hoy era el día en el que el Ibex iba a darse el festín gracias al resultado griego, se quedaron con los dedos pillados, porque la sesión ha terminado con unas pérdidas salvajes después de haber abierto con un gap al alza del 2%, que se dice pronto. Mucho me temo que entre los pillados no hay ningún inversor avezado, sino los pobres de siempre que corrieron esta mañana a su banco a dar la orden porque leyeron el domingo en el periódico que si en Grecia pasaba tal en la Bolsa pasaría cual. Una pena, también en el mercado pillan siempre a los mismos.
Al cierre, el Dax se mantuvo con ganancias del 0,30% y el FTSE del 0,22%, en tanto que el CAC perdió un 0,69% y el Ibex un 2,96%.El único consuelo que nos queda es que el Mibtel italiano se ha pegado como una lapa a nuestro selectivo y ha retrocedido un 2,86%. Por si necesitan otras referencias, decir que el ASE griego subió un 3,64%. Aquí sí se cumplió la teoría. En el resto de Europa, Draghi la distorsiona. Es por eso que no puedo contener las ganas de ciscarme en el señor presidente del Banco Central Europeo. Y ustedes me perdonen la irreverencia, por favor.
PD.- Por cierto, ante el partido Alemania – Grecia en la Eurocopa sería bueno ver España llena de banderas griegas. Siempre es bueno tener amigos en el infierno al que nos dirigimos de cabeza.
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