Les contaba ayer que el subidón no venía a cuento y ha quedado suficientemente claro en la jornada de hoy. La hora de la verdad ha llegado y todo apunta a que la Cumbre Europea será otro fiasco monumental, de la que saldrán poco más que buenas intenciones y hojas de ruta para los próximos ¿treinta años?
Esta perspectiva, que es exactamente la misma que existía ayer, ha llevado a los mercados europeos a empezar la campaña de rebajas de verano con un par de días de adelanto, con la excepción del Ibex y el Mibtel, para los que en la reunión se espera aún algún tipo de árnica que alivie la presión sobre sus títulos de deuda pública y rebaje sus primas de riesgo. En realidad, esto es lo único que se espera, pero existen tantas dudas sobre cómo se articulará que al final incluso es posible que no se articule absolutamente nada.
Para los que lean en inglés medianamente bien, quizás sea interesante comprobar cómo ven esta cumbre desde el otro lado del Atlántico. No se cortan, llaman a las cosas por su nombre y el retrato que hace de cada protagonista de esta sinrazón llamada UE es absolutamente certero. Este es exactamente el sentimiento que tienen los que tienen que poner su dinero en juego en los mercados: «Merkel domina a los impotentes eurócratas». No se puede explicar mejor en tan pocas palabras.
Ha llegado la hora de la verdad y lo que debía estar preparado y más que preparado no lo está. Todos los trabajos que debían hacer de esta la «madre» de todas las Cumbres no se sabe bien en qué han quedado y aunque se vayan a presentar, todo indica que Merkel lo tirará por tierra. Porque, no nos engañemos, Merkel sigue empeñada en que sea el Parlamento alemán el que decida el futuro de Europa y los demás traguen todo lo que haya que tragar.
Y para colmo de males, la próxima presidencia rotatoria de la UE la tendrá ¡¡Chipre!! Justo cuando más se necesita una presidencia fuerte y capaz de imponer consensos, llega Chipre al primer plano de la escena, con un rescate recién solicitado. Sería magnífico que nos diera una enorme sorpresa, pero la verdad es que personalmente no la espero.
¿Qué esperan los mercados? Pues parece que los mismos que pensaban ayer que había alguna posibilidad, hoy se lo han pensado mejor y no ven ninguna posibilidad de nada. El que más y el que menos está deshaciendo sus posiciones a todo correr y ya veremos el lunes si merece la pena volver a entrar.
Lo mejor de esta perspectiva y que al no esperarse nada pueden ocurrir dos cosas. La primera y más posible, que si la reunión se salda con el absoluto fracaso que todos esperan los índices europeos se hundan definitivamente y el euro se desplome frente al dólar. La segunda y más complicada, que cualquier pequeño logro sea tomado como justificación para una arranque fulgurante. Cosas más difíciles se han visto.
Entre tanto, con todos los focos puestos en la cumbre, Merkel ha tenido que tragar saliva hoy. Crecen las peticiones de desempleo en Alemania y doña Ángela empieza a comprobar en sus propias carnes cómo le puede ir a Alemania si el resto de Europa se para. Y ya hay varios países absolutamente parados y otros cuyo ritmo es manifiestamente cansino.
No deja de ser curioso que el dato de peticiones de desempleo en Alemania haya sido aprovechado para hacer una limpieza impresionante en el Dax, en tanto que el Ibex y el Mibtel subían y el FTSE y el CAC perdían posiciones pero con dignidad. Recuerden que cuando pasa esto suele ser síntoma de que esto va a salir disparado. Lo aseguraría en grandes titulares si no fuera por el «pequeño detalle» de que hay una Cumbre Europea de por medio.
Al cierre, el Dax perdió un 1,27%, el FTSE un 0,56%, el CAC un 0,37% y el Ibex ganó un 0,86%. División de opiniones ante la hora de la verdad. El problema es que son ya muchos años de horas de la verdad y seguimos exactamente igual.
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