Las dentelladas del cinturón

06/07/2012

Miguel Ángel Valero. “Cincuenta sombras de Grey” inicia una trilogía muy comercial sobre una relación tan peculiar como inquietante entre una joven estudiante de Literatura y un atractivo millonario.

Pocos libros como “Cincuenta sombras de Grey” (Grijalbo, 2012), la primera parte de una trilogía formada también por “Cincuenta sombras más oscuras” y “Cincuenta sombras liberadas”, han gozado de una campaña de promoción y de marketing tan espectacular. Obras de E. L. James, se han colocado rápidamente en los primeros puestos en las listas de libros más vendidos en Estados Unidos, gracias sobre todo a las lectoras. En España,  la trilogía la edita Grijalbo, con traducción de Pilar de la Peña y de Helena Trías, en la primera de las novelas.

¿Se merece tanta promoción? La obra, de 541 páginas, se lee prácticamente de un tirón. Está bien escrita, aunque se encuentra lejos de obras maestras de la literatura erótica como “A los pies de Omphalos”, del escritor, poeta y crítico de arte francés Henri Raynal, que narra el proceso de sumisión sexual de un hombre por parte de su criada.

La historia de “Cincuenta sombras de Grey”  es entretenida, la trama se hace creíble pese a que en momento alguno se sugiera que esté basada en hechos reales, y comienza cuando la estudiante de Historia de la Literatura Anastasia Steele tiene que entrevistar, en nombre de su compañera de piso, enferma, a Cristian Grey, un joven millonario, atractivo, seductor, inquietante, con muchas sombras y sobre todo muy intimidante.

James acierta al contar la historia de una seducción con un tono de novela romántica, poco habitual en el género erótico, y desde el punto de vista femenino. Y sobre todo al describir cómo el deslumbramiento inicial, va evolucionando progresivamente entre la atracción, el miedo y las dudas sobre una relación tan desequilibrada como atractiva para ciertas personas.

Cincuenta sombras de Grey” me recuerda mucho, salvando las distancias, a “La sumisa insumisa”, de Rosa Peñasco (Suma, 2008), que mereció el Premio Novela Kutxa Ciudad de Irún en 2006, y que cuenta, con mucho sentido del humor, cómo una mujer se deja enredar en una relación sadomasoquista iniciada en Internet. Aunque desde luego no ha tenido la suerte de contar con la promoción que está recibiendo la trilogía de E. L. James.

Al margen de lo que uno pueda pensar sobre este tipo de relaciones, el sadomasoquismo funciona muy bien, tanto en literatura como en cine. Ha generado obras de cierto mérito literario, como la citada “A los pies de Ompahlos”, original porque el protagonista de la sumisión es un hombre y no una mujer, que es lo habitual en estas historias; “Historia de O”, de Pauline Reage; “Nueve semanas y media”, de Elizabeth Mc Neill, o “Mal comportamiento”, de Elizabeth Mc Neill, entre otras muchas, y sus correspondientes películas (en el último caso, “Secretary”).

La obra plantea cómo el deseo termina enfrentando a las personas ante sus propios demonios. E. L. James contrapone, con mucha habilidad, a una inexperta e inocente estudiante con un joven multimillonario atormentado por experiencias anteriores de sumisión a una mujer que le inicia en esas artes (y que la protagonista rebautiza como la señora Robinson, como en “El graduado”), y, sobre todo, dominado por el afán de controlarlo todo, no sólo las relaciones sexuales. Uno debe asumir el espíritu independiente de la otra, frente a su necesidad de dominar y manejar la relación y a prácticas más que peculiares y desde luego dolorosas y peligrosas. Y la otra descubre dolorosamente qué hay tras los límites de sus más íntimos deseos.

Este hombre, al que una vez creí un héroe romántico, un caballero de resplandeciente armadura, o el caballero oscuro, como dijo él mismo, no es un héroe, sino un hombre con graves problemas emocionales, y me está arrastrando a su lado oscuro. ¿No podría yo llevarlo hasta la luz?”. Esta frase de la protagonista describe muy bien el conflicto existente en “Cincuenta sombras de Grey”.

El dolor es indescriptible … físico y mental ….metafísico … lo siento por todo mi ser y me cala hasta la médula. Sufrimiento. Esto es sufrimiento. Y me lo he provocado yo misma”, escribe Anastasia tras descubrir que en su relación con Grey también cabe el infierno. “El dolor físico de las dentelladas del cinturón no es nada, nada, comparado con esta devastación”, sigue.

Con suma habilidad, “Cincuenta sombras de Grey” deja la puerta abierta a nuevas andanzas en la complicada relación entre los dos personajes de la trama. Sobre todo, porque hay que vender dos libros más, que están a punto de salir a las librerías en España: “Cincuenta sombras más oscuras” y “Cincuenta sombras liberadas”. Y ya está en marcha la adaptación cinematográfica de la historia. El espectáculo, y el negocio, deben continuar.

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