Los recortes dejan sin puesto de trabajo a 40.000 profesores interinos

16/07/2012

Milagros Asenjo. "Educación retrocederá una década y media a consecuencia de los recortes que se están aplicando, y que en seis meses suman 5.000 millones", afirma Mario Bedera, diputado del PSOE por Valladolid, portavoz de Educación y ex secretario de Educación y Formación Profesional. El parlamentario socialista lamenta que el ministro de Educación, José Ignacio Wert, ignore a la oposición y le acusa de utilizar permanentemente "eufemismos" para explicar su política.

¿Cuál ha sido la evolución de la educación española en los últimos seis meses?

– Más que evolución ha sido involución. Este primer periodo de Gobierno del Partido Popular está marcado por dos momentos que han sembrado y siembran la preocupación.

¿Cuáles son?

– En primer lugar, se han producido unos recortes, que se acercan a los 5.000 millones de euros e invalidan totalmente cualquier acción que se pueda llevar a cabo. En segundo término, se anuncia una nueva ley, o al menos una modificación de la actual, que es preocupante. En definitiva, nos encontramos ante una auténtica contrarreforma educativa, una forma de involución.

– Vayamos por partes

– En cuanto a los recortes, no han sido ni mucho menos anecdóticos sino sucesivos y muy considerables.  En diciembre, se restaron 487 millones por el acuerdo de no disponibilidad; después, los Presupuestos Generales del Estado disminuyeron los recursos en 663 millones; finalmente, el famoso real decreto ley sobre medidas de control del gasto educativo recorta otros 3.736 millones de euros.

– Pero, al anunciar estas medias se hablaba de temporalidad, de garantías para el futuro

– En efecto, todos los anuncios se han revestido bajo la fórmula de la eficacia y la eficiencia, pero han dejado el  sistema tiritando.

¿Y la anunciada reforma?

– La segunda parte de la inquietud es el anuncio de una nueva ley de Educación. Hay que estar en los detalles, todavía sin concretar, porque tenemos el precedente del anuncio de un Bachillerato de tres años, que se ha quedado en nada.

– La situación que usted describe, ¿cómo afecta a los logros educativos de las últimas décadas?

– Estas medidas pueden actuar como un misil en la línea de flotación de los principios de igualdad de oportunidades y de calidad. El recorte de 5.000 millones fulmina la equidad, que responde al reto de que la educación de calidad llegue a todos, y además la calidad con estos recortes es muy difícil de mantener, por no decir imposible. No hay que olvidar que equidad y calidad han sido los ejes sobre los que han pilotado los avances. Y todo lo que estamos viviendo en estos  momentos ataca a ambos principios.

– A veces se afirma que equidad y calidad son conceptos recurrentes, que no responden a la realidad

– No puedo estar de acuerdo. La calidad unida a la equidad garantiza la educación con independencia de la situación social o económica del estudiante. Nadie se queda tirado, ya que a lo largo de todo el sistema, cualquier chico o chica procedente de sectores desfavorecidos va a tener las mismas oportunidades que el resto. Pero, insisto, es muy difícil alcanzar  estos objetivos sin financiación.

– En el actual escenario de crisis, ¿puede haber un  retroceso?

– Sin duda. No hay que olvidar que a  la democracia llegamos con un sistema educativo muy malo, a años luz de los países de nuestro entorno. Apenas 30 años después, la OCDE ha elaborado un informe sobre los países que más han mejorado en los últimos 50 años, y Corea y España están a la cabeza. Sin embargo, vamos a retroceder muchos años. En otros ámbitos como la sanidad, el deterioro se ve pronto, en educación pasa más tiempo. Esto supone que en ocho o diez años nos acordaremos de las medidas del ministro Wert.

– Los más pesimistas hablan de una generación perdida

El problema es como ya he dicho que los efectos de los recortes educativos tardan mucho tiempo en comprobarse. Si mañana se vieran los resultados, como ocurre en las grandes obras públicas,  podría tener un arreglo inmediato, pero es cierto que se condena a una generación porque entre los 2 y los 16 años ocurren muchas cosas.

¿Qué programas pueden decaer por los recortes?

– Hay muchos, pero se ha eliminado el programa 0-3 años,  que promovía la escolarización temprana, una apuesta muy ambiciosa y reconocida internacionalmente como una vacuna contra el fracaso y el abandono escolar. Tampoco habrá programas de refuerzo, ni atención a la diversidad, ni libros de texto gratis.

– Y ahora, ¿qué sucede?

– La Educación Infantil hasta los 3 años no será ahora una etapa educativa, sino asistencial, cuando los informes internacionales dicen lo contrario. Esto supone privar a los niños de la posibilidad de adquirir de forma temprana habilidades para la segunda etapa, tales como la lectura, los números o el inglés.

¿Debería quedar la educación a salvo de una política restrictiva?

– Si hay que salvar algo, eso debe ser, por razones distintas,  educación y sanidad.  Pero el Gobierno de turno debe tener convicciones y  prioridades y llevarlas a los Presupuestos. Un problema de este Gobierno es decir que prioriza la educación, pero luego no es cierto como se demuestra con los recortes.

¿Hay que convencer a Hacienda?

– Es difícil porque Hacienda aprieta. Con todo, tiene que haber una convicción como Gobierno de lo que es prioritario y eso significa que el ministro del ramo tiene que pelear por ello.

¿Ustedes lo hicieron?

– Nos costó mucho. La crisis comenzó en 2008 y nosotros hicimos presupuestos hasta 2011. Fue muy duro, aunque el Gabinete de Rodríguez Zapatero entendió que educación  era una prioridad no solo en si misma sino ante la crisis, de la que saldremos con más educación, no con menos. Educación es la mejor política social pero también económica. No hay que olvidar que Bruselas ha fijado como objetivo para 2020 que el 85% de los puestos de trabajo estén ocupados por personas con titulación al menos de Bachillerato o FP de Grado Medio. Es decir, que el 15% restante tendrá empleos de baja cualificación, y hay que espabilar por propia supervivencia y por estatus como país.

– Hablamos del profesorado, ¿cómo se ve afectado por las restricciones?

– El Gobierno utiliza eufemismos pero la realidad es que, según se desprende del real decreto ley de reordenación del gasto educativo,  las medidas harán perder su puesto a 40.000 profesores interinos en la educación no universitaria y otros tantos profesores asociados en la Universidad, poniendo en peligro en este caso un gran número de asignaturas que se salvan por ellos. Los efectos de esta reducción serán nefastos porque, por ejemplo y entre otras muchas acciones, habrá que suspender programas de apoyo y refuerzo y abandonar la enseñanza personalizada.

¿Cuál el estado de ánimo de los docentes?

– Socialmente, todo el mundo entiende que hacen un gran trabajo y son los profesionales más valorados junto con los médicos y los investigadores. Sin embargo, han pasado de la sorpresa a la preocupación más absoluta, a la indignación, la rabia y la inquietud porque ven muy oscuro su futuro. Se está intentando transmitir una imagen de profesor como un vago, y esto ofende a los docentes y deteriora la profesión.

– Todo esto, ¿lo ha podido hablar su partido con el Gobierno? ¿ha habido y hay diálogo?

– Rotundamente, no. Cuando han comparecido en el Parlamento el ministro Wert o la secretaria de Estado, lo han hecho sin facilitarnos información y con eufemismos, que es su forma de expresarse  Cuando interpelé a José Ignacio Wert sobre  la calidad de la enseñanza, me anunció por sorpresa y con medias palabras que  iba a haber una nueva ley orgánica. No solo no hay diálogo con los grupos políticos, es que ni siquiera se responde a las preguntas normales que se hacen en las sesiones de control.

¿El Grupo Socialista apuesta por el diálogo?

– Personalmente,  como portavoz de Educación, le tendí la mano sin recibir respuesta. Hay líneas rojas que no podemos rebasar pero también muchos posibles puntos de encuentro.

¿Es necesaria una nueva ley orgánica?

– Rotundamente, no. Ahora, una nueva ley significa someter a la comunidad educativa a nuevas incertidumbres.

– Con un pacto como el que se pretendió en la pasada legislatura, ¿hubiéramos llegado a esta situación?

– Nosotros, desde el Gobierno, ofrecimos un pacto por la educación. Yo estuve negociando seis meses con el PP, y llegamos a acuerdos importantes.  Pero este partido iba en ese momento lanzado a la Moncloa y pensó que una foto de esa naturaleza le iba a perjudicar e hizo fracasar el intento.

¿Se salvó algo de aquellos trabajos?

– Lo que hicimos fue llevar al papel algunas cuestiones del pacto y en la Ley de Economía Sostenible incorporamos modificaciones en 4º de la ESO, por las que se abrían tres caminos hacia el futuro de los estudiantes, de modo que el sistema fuera más flexible.

– De lo regulado, ahora nada

– Los actuales responsables de Educación se han dado cuenta de que lo negociado era bueno pero quieren diferenciarse. De ahí que hayan cogido elementos de la extinta LOCE en lo que se refiere a la transición de la Educación Obligatoria a la posobligatoria, a la Formación Profesional inicial o la inserción laboral de quienes no logran graduarse en ESO.

¿Es más sinuoso el camino esbozado por José Ignacio Wert?

– A diferencia de nuestro acuerdo sobre la ESO, que tenía sendas reversibles, ahora establecen dos carriles independientes: uno hacia el Bachillerato y otro hacia la FP. Se adelanta también la elección hacia la Formación Profesional a 3º de la ESO, con lo que puede darse el caso de que chicos con solo 13 años decidan sobre el resto de su vida académica y profesional. Además, al poner el acento en asignaturas instrumentales  con el fin de lograr mejores resultados en Pisa, ocurre algo similar al examen para obtener el carné de conducir. Te enseñan a aprobar, no a conducir.

¿Es una solución buena o mala?

–Es una forma elitista de concebir la educación pensada solo para la gente con recursos económicos y para los muy buenos. Pone barreras para dejar  en el camino a los que no estén en esas categorías. Si eres normalito, a FP, salvo que la familia tenga dinero y pueda buscar una salida en la enseñanza  privada. Así no se dignifica la educación,  y menos la FP, se hace un sistema de primera división y otro de segunda.

– Pero dicen que es para acabar con el fracaso y el abandono

– El remedio está en subir el nivel dignificando el sistema y haciéndolo más poroso porque es muy rígido y muy duro. Pero el modelo propuesto se basa en los principios de la economía neoliberal, que hace de la educación un negocio y deja a la red pública como subsidiaria de la privada y residual.

¿Qué opina de la implantación de reválidas en todos los niveles?

– No me quiero parecer a Hong Kong, donde la competitividad es brutal y nociva para los alumnos. Nuestro sistema ya es muy duro, pues no se pasa a  la posobligatoria sin titular en la ESO, como en casi todos los países.

¿Qué efectos tendrán?

– Dos. Aumentarán la repetición de curso y con ello el fracaso y el abandono prematuro de la escuela, cuando Pisa reitera que la repetición es mala porque no recupera a los alumnos. Además, la prueba de Sexto de Primaria supone volver al examen anterior a la Ley General de Educación de 1970, con los perversos efectos segregadores que tenía.

– Fracaso y abandono son nuestro talón de Aquiles, pese a que hemos bajado del 31 al 26%. Le pido tres recetas para salir del furgón de cola de los países desarrollados.

– En mi opinión existen tres soluciones. A largo plazo, la educación infantil precoz, el plan 0-3 años, es la vacuna. A medio plazo, la aplicación de políticas que flexibilicen el sistema. Y, a corto plazo, intensificar el trabajo personalizado con los alumnos para que nadie quede excluido por defecto o por exceso.  Desafortunadamente, las actuales medidas no van por este camino.

– En cuanto a la Formación Profesional, todo apuntaba a su dignificación y protagonismo social y educativo

– Tras unos primeros anuncios grandilocuentes, estamos ante el riesgo de una segunda velocidad  para la FP. Va a ser la hermana pobre del sistema educativo,  sobre todo la de Grado Medio, ya que se promueve menos talento y se dota a este nivel de menos recursos.

¿Qué sucede  con la FP dual?

– Con la FP dual ha pasado lo mismo que con el tercer curso de Bachillerato. Se ha dado marcha atrás porque no tenemos la estructura ni el sentido de este modelo. Además, el sistema alemán, al que se apela constantemente, está en retroceso. ¿Y qué empresa está dispuesta a embarcarse en un plan de esta naturaleza?

– Las tasas universitarias son permanente actualidad, ¿qué le parece la subida?

– Si optamos por acercar las tasas al coste de una plaza universitaria, debemos elevar las becas en la misma proporción. En España no es así, aumentan los precios y bajan las ayudas, 166 millones menos este año.

¿Y los precios de las tasas por niveles de renta?

-Con garantías podía ser una fórmula a estudiar, en todo caso más justa que la propuesta por el Ministerio.

¿Por ejemplo la obligatoriedad de devolver el importe de la beca si no se aprueba la mitad de los créditos?

– En principio,  el nuevo decreto sobre becas y ayudas al estudio constituye un claro y terrible ataque a la igualdad de oportunidades. En el caso de la devolución del importe si se suspende la mitad de los créditos, tengo dudas sobre su legalidad. Si cumples los requisitos, tienes derecho a beca y si no cumples los objetivos, la  pierdes para el año siguiente. La retroactividad tiene un efecto fulminante sobre la igualdad de oportunidades. Esto se agrava al considerar que las becas salario se dirigen a rentas muy bajas y esas familias no enviarán a sus hijos a estudiar ante el temor a la devolución.

¿Está agraviada la Universidad?

– El Ministerio tiene prejuicios contra la Universidad, Wert desconfía de ella. Se han hecho afirmaciones muy graves que dan  idea de la baja consideración que se tiene de ella y se han tomado medidas y adoptado precauciones que muestran esa actitud, pese a que nuestra Universidad es buena. Se olvida también el principio constitucional de autonomía universitaria, una conquista de la democracia,  junto con la libertad de cátedra.

¿Despilfarran las universidades?

– Las universidades son muy austeras si las comparamos con otras administraciones, pero si esto sigue así muchas serán inviables. Seguro que hay que mejorar cosas pero con las universidades, nunca sin ellas.

¿Sobran titulaciones?

– No sobra ninguna titulación porque además de formar funcionarios y técnicos, la Universidad cumple otra función más cultural. No se pueden eliminar pero es absurdo que tengamos 70 titulaciones clónicas. Bolonia tiende a que no se repitan contenidos de  ninguna carrera en un máximo de cien kilómetros.

– Habrá que buscar soluciones

Sí. Deberíamos llegar a un gran pacto entre los dos grandes partidos para analizar en qué condiciones es viable un centro con 20 alumnos o sobre qué becas hay que promover para garantizar la especialización. Se trata de ser eficiente para que nadie se quede fuera de la Universidad.

– La sociedad del conocimiento como motor del progreso, ¿se ha quedado en meras palabras?

– Una cosa es predicar y otra es dar trigo. Se llena la boca con sociedad del conocimiento y el programa nacional de recorte enviado a Bruselas baja el porcentaje del PIB destinado a educación hasta el 3,8 o 3,9 en 2015, mientras que ha habido momentos en los que llegábamos al 5% . Solo en 6 meses, hemos bajado 4 décimas y vamos retrocediendo a los años 80, porque para rebajar el déficit, el Ministerio ha decidido restar en educación, debido a que no es una prioridad.

-Elija tres debilidades y tres fortalezas de nuestro sistema educativo. Empecemos  por lo peor

– El abandono y el fracaso, pese a que hemos mejorado; la rigidez y dureza del sistema, que abandona al niño a su suerte, y la descompensación entre la red pública y la privada.

¿Y las fortalezas?

– Sin duda, la equidad, a la que hemos llegado con mucho trabajo y mucha inversión, la atención a la diversidad y el reconocimiento social del profesorado.

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