El amigo americano

18/07/2012

Miguel Larrañaga. 18-07-2012. Todo lo que de positivo ha tenido la sesión se lo debemos a Ben Bernanke y su optimismo respecto al inmediato futuro. El jefe de la Reserva Federal parece el único que sonríe aún.

Quienes vean la Bolsa solo al final de la jornada se habrán ahorrado hoy muchos nervios y algún que otro motivo para la reflexión. El cierre ha sido magnífico, pero la sesión la ha salvado Ben Bernanke en primera persona. El amigo americano ha hecho volar unos índices que sufrían de lo lindo.

El caso es que tras una apertura alcista volvieron a aparecer las presiones sobre el bono español y la prima de riesgo volvió a las andadas y desde los 555 puntos de la apertura, que ya está bien, se pasó en unas horas a los 576, que está mucho peor, con la rentabilidad del bono a diez años en el 6,95% y eso que De Guindos va a firmar el viernes el documento de marras con el Eurogrupo.

¿Por qué la elevación de la prima de riesgo? Sencillamente, porque cada vez que se conoce un dato es peor que el anterior. Y el de morosidad es cada vez más desolador. Los créditos que pueden ser considerados de dudoso cobro es ya escalofriante, más de 155.000 millones de euros y eso supone que las entidades tienen que destinar todo lo que tienen y más a «limpiar el balance», que aún así van a estar muy justitas y que como recordaba alguien esta mañana, «sólo nos van a dejar 100.000 y esto es como una bola de nieve».

Total, cada vez es más generalizado el pensamiento de que el sistema financiero va a tener que asumir alguna quita en esto de los créditos dudosos y pasar a darlos por perdidos del todo al menos en parte y eso no es precisamente bueno para las entidades que se encuentran en situación más delicada, en especial Bankia, que vuelve a concentrar todas las miradas y a la que más de uno da ya por candidata seria a la liquidación. Y, recordemos, Bankia es una entidad «sistémica», es decir, de las que se considera que su quiebra afectaría gravemente a la economía en general y al sistema financiero en particular.

Como puede observarse, nadie en el mercado, absolutamente nadie, ha pensado que los recortes del cobarde Mariano son la panacea que va a hacer que España vuelva a crecer. Bien al contrario, hasta el FMI ha recomendado calma en el ajuste a nuestro Gobierno. Y puede observarse con una mínima perspicacia que nos siguen dando estopa en cuanto pueden con la más mínima excusa. ¿A ver si los tan traidos y llevados mercados no querían eso y sí todo lo contrario? En el colmo del despropósito, Portugal ya coloca su deuda a tipos más bajos que nosotros y esa es exactamente la medida de la confianza de los inversores en el cobarde Mariano y su Gobierno.

En fin, que todo esto llevó la apertura alcista en Europa (que en el Ibex había sido bajista y se había recuperado mínimamente) a un descenso en picado hacia los infiernos. No están tampoco sobrados nuestros vecinos, que cada cual tiene lo suyo, y las fuerzas flaquean a nada que sopla el aire en contra. No hace falta un ventarrón, con una leve brisa es más que suficiente.

Y cuando todo parecía perdido, el segundo día de comparecencia de Bernanke en el Congreso americano amaneció con las palabras mágicas: «yo no espero una nueva recesión» a pesar de que el crecimiento del empleo es «frustrantemente lento». No anunció más apoyos ni nuevos estímulos, pero que el jefe de la Fed no trabaje con un horizonte de recesión parece que ha aliviado a los mercados, que se han dado un festín en la última parte de la sesión europea.

Tanto festín se dieron que al cierre el Dax avanzó un 1,62%, el FTSE un 1,01% y el CAC un 1,84%. Para el lamentable Ibex la ganancia fue del 0,5% y gracias, que en todo hay categorías. El único consuelo, esta vez, radica en que a los italianos les están dando tanto como a nosotros y el Mibtel estuvo incluso un poco peor, con un avance del 0,42%. Ya es curioso, mientras los índices del sur enseñan sus miserias, el Dax presenta esta espectacular ruptura al alza de una resistencia crucial para el inmediato futuro:

Lo único que cabe esperar es que no se trate de una falsa ruptura de esas que engañan por un lado y salen hacia el contrario. Posiblemente, el índice alemán es «la gran esperanza blanca» de las bolsas europeas. Sin el Dax en forma no habrá forma de salir del atolladero. Y sin el amigo americano, claro.

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