La primera presentación de resultados de la banca en el primer semestre (al verse forzado Banesto a hacerla después de que lo haga su matriz, el Santander) se convirtió en un acto de afirmación, pero sobre todo de diferenciación, del modelo Bankinter. María Dolores Dancausa, consejera delegada de la entidad, destaca que se han provisionado íntegramente, “en el trimestre en que fueron publicadas”, todas las exigencias de las reformas financieras implantadas por el Gobierno con Luis de Guindos como ministro de Economía (la de febrero y la de mayo). Y que, por tanto, Bankinter se considera parte del “Grupo O”, el que no necesita recapitalización y en el que, según la Autoridad Bancaria Europea, están Santander, Caixabank, BBVA y Popular (el Sabadell no fue incluido en las pruebas aunque la adjudicación de la CAM le confiere el carácter de entidad sistémica). “Desconozco las razones por las que Bankinter no figura en el Grupo O, y me gustaría mucho conocerlas”, enfatiza.
Dancausa no cree necesaria una tercera reforma financiera tras los exámenes externos, cuyos resultados se harán públicos en septiembre, y garantiza que Bankinter no requerirá reforzar su capital (9,04% y que llegará al 9,46% si se produce el canje del 100% de preferentes por acciones). Pero deja muy claro que “no recurriremos a ayudas públicas”.
En un claro ejercicio de reivindicación del modelo Bankinter, el único banco de cierta dimensión que no ha participado en fusiones o adquisiciones, su consejera delegada resalta que “es la entidad doméstica con el menor impacto derivado de los reales decretos leyes de saneamiento del sistema”: 275 millones. Aunque no la identifica, aporta en la presentación de resultados un cuadro que muestra que una entidad está en los 10.000 millones.
¿Por qué ese menor impacto? Por la diferenciación de Bankinter, que tiene una mora del 3,91% cuando el sector está en el 8,95% (1,88% en hipoteca residencial, frente al 3,01% global); un nivel de refinanciaciones del 2,9% de la cartera total de créditos, cuando la banca está en el 15%; una ratio de activos problemáticos del 5,2%, frente al 13,7% de los bancos comparables (Banesto, Popular y Sabadell); una exposición al sector promotor del 1,7% del crédito total, cuando su competencia está en el 12,5%; una cobertura de la morosidad del 51% (un punto más que sus comparables), del 42,2% de los adjudicados (ventaja de 3,3 puntos) y del 46,1% en activos problemáticos (3,1 puntos más que sus comparables).
Esa voluntad de diferenciarse explica que la consejera delegada de Bankinter subraye que “las entidades no solventes deben ser liquidadas ordenadamente para que se recupere la confianza en el sistema financiero”, tomando partido por el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, al que aplaude “el ejercicio de autocrítica enormemente elegante” que realizó en su primera comparecencia, frente al rechazo a la liquidación expresado por De Guindos.
Es más. María Dolores Dancausa exige que “se ponga encima de la mesa qué entidades lo han hecho bien y las que lo han hecho mal, separar el grano de la paja, porque se ha dado la impresión de que todo el sistema financiero estaba mal”. Afirma que “a nadie le gusta recibir órdenes” pero comprende que quien está dispuesto a prestar hasta 100.000 millones tiene que poner condiciones.
Aplaude, sobre todo, dos condiciones impuestas por Europa: que las cajas tengan que perder el control sobre sus bancos, “es una buena noticia”; y el reforzamiento del Banco de España en sus funciones supervisoras (“Linde va a contribuir a que el Banco de España recupere el prestigio que tenía”). Y reclama que si el ‘banco malo’ “es la solución, que se haga, pero pronto, porque hay que recuperar la confianza en el sistema financiero”.
También considera que «no tiene sentido» que «si el rescate de la banca española se produce por un crédito de Europa, aumenten las aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos«. Bankinter ha pasado, en un año, de 5,3 millones de euros a 32,3 millones.
Sin las provisiones, el 46,5% más
Bankinter termina el primer semestre con un beneficio de 22,6 millones de euros, el 77,43% menos que en junio de 2011. Sin el impacto de las dos reformas financieras de De Guindos, el beneficio neto hubiera ascendido a 147 millones, el 46,5% más. Su consejera delegada espera un segundo semestre “parecido al primero” y pronostica un beneficio de 130 millones al final del ejercicio (181 millones en 2011, tras aumentar el 20,23% sobre 2010).
Destaca los seis trimestre consecutivos de crecimiento del margen de intereses (34,6% en junio sobre el mismo mes de 2011), la continuación de la ampliación del de clientes (30 puntos básicos), la estabilidad de los ingresos por comisiones, la aportación de Línea Directa (crece el 19,2% y supera los 133,2 millones) y del negocio asegurador (supone un tercio de los ingresos totales), los incrementos de ingresos en todas las líneas de negocio, la contención de costes y la mejora de la eficiencia de la actividad bancaria (11,9 puntos)
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